Mensaje del Pontífice al patriarca Bartolomé

El camino del diálogo y del encuentro para superar conflictos y violencias

 El camino del diálogo y del encuentro para superar conflictos y violencias  SPA-049
09 diciembre 2022

El Papa reza por las víctimas y los heridos en el reciente ataque a Estambul e invoca la conversión de los corazones de los responsables. En el marco del tradicional intercambio de delegaciones por las respectivas fiestas de los santos patronos: el 29 de junio en Roma, con celebración de los santos Pedro y Pablo y el 30 de noviembre en Estambul con la celebración de san Andrés, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto emérito del Dicasterio para las Iglesias orientales, guió la delegación de la Santa Sede por la fiesta del Patriarcado ecuménico. El purpurado fue acompañado por monseñor Andrea Palmieri, subsecretario del Dicasterio para la promoción de la unidad de los cristianos. En Estambul se unió a la delegación el nuncio apostólico en Turquía, el arzobispo Marek Solczyński. La delegación de la Santa Sede participó en la solemne Divina liturgia presidida por el patriarca ecuménico, su Santidad Bartolomé, en la iglesia patriarcal de San Jorge al Fanar, y tuvo un encuentro con el patriarca y conversaciones con la Comisión sinodal encargada de las relaciones con la Iglesia católica. El cardenal Sandri entregó al patriarca ecuménico un mensaje autógrafo del Santo Padre, que leyó al finalizar la Divina liturgia.

A Su Santidad Bartolomé
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca ecuménico

Con ocasión, este año, de la conmemoración litúrgica del apóstol Andrés, el primero llamado, hermano de Pedro, me alegra ser representado una vez más por una delegación de la Iglesia de Roma al Fanar, en las celebraciones del santo patrón de la Iglesia de Constantinopla y del Patriarcado ecuménico.

Pedí a la delegación que le lleve, Santidad, la seguridad de mi afecto fraterno y de mi sentida oración por usted y por la Iglesia encomendado a su cuidado.

También le envío cordiales saludos y buenos deseos a los miembros del Santo Sínodo, así como al clero y a los fieles laicos que participan en la Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge.

El encuentro de la Iglesia de Roma con la Iglesia de Constantinopla con ocasión de sus respectivas fiestas patronales es una expresión de la profundidad de los vínculos que nos unen y un signo visible de la esperanza querida por nosotros de una comunión cada vez más profunda. El pleno restablecimiento de la comunión entre todos aquellos que creen en Jesucristo es un compromiso irrevocable para todo cristiano, ya que la “unidad de todos” (cfr. Liturgia de san Juan Crisóstomo) no es solo voluntad de Dios, sino también una prioridad urgente en el mundo actual. De hecho, el mundo presente tiene una gran necesidad de reconciliación, fraternidad y unidad. La Iglesia, por tanto, debería resplandecer como «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (Lumen gentium, n. 1).

Justamente se ha puesto gran atención en la razones históricas y teológicas que están en los orígenes de nuestras divisiones.

Este examen común debe proseguir y desarrollarse en un espíritu que no sea polémico ni apologético, sino caracterizado por el auténtico diálogo y apertura recíproca. También debemos reconocer que las divisiones son el resultado de acciones y actitudes deplorables que obstaculizan la acción del Espíritu Santo, el cual guía a los fieles en la unidad en la legítima diversidad.

De ello se deduce que solo el crecimiento en santidad de vida puede llevar a una unidad auténtica y duradera.

Por tanto, estamos llamados a trabajar por el restablecimiento de la unidad entre cristianos no solo a través de acuerdos firmados, pero también a través de la fidelidad a la voluntad del Padre y el discernimiento de las sugerencias del Espíritu. Podemos estar agradecidos a Dios de que nuestras Iglesias no están resignadas a las experiencias pasadas y presentes de división, sino que, al contrario, a través de la oración y la caridad fraterna, tratan más bien de realizar la plena comunión que un día, en los tiempos de Dios, nos permitirá reunirnos en torno a la misma mesa eucarística.

Mientras procedemos hacia este objetivo, ya hay muchos ámbitos en los que la Iglesia católica y el patriarcado ecuménico están trabajando juntos por el bien común de la familia humana salvaguardando la creación, defendiendo la dignidad de toda persona, combatiendo las formas modernas de esclavitud y promoviendo la paz. Uno de los ámbitos más fecundos de esta cooperación es el diálogo interreligioso.

A propósito de esto, recuerdo con gratitud nuestro reciente encuentro en el Reino de Baréin, con ocasión del Foro para el Diálogo: Oriente y Occidente por la Convivencia Humana.

El diálogo y el encuentro son el único camino transitable para superar los conflictos y todas las formas de violencia.

Al respecto, encomiendo a la misericordia de Dios Omnipotente a aquellos que han perdido la vida o han resultado heridos en el reciente ataque en su ciudad, y rezó para que Él convierta los corazones de los que promueven o sostienen estas acciones malvadas.

Invocando sobre usted los dones de Dios Omnipotente de serenidad y alegría, renuevo mis felicitaciones por la fiesta de San Andrés e intercambio con usted, Santidad, un abrazo fraterno de paz en el Señor.

Roma, San Juan de Letrán,
30 de noviembre 2022

Francisco