Encargos pastorales

La laica que preside funerales

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05 febrero 2022

Maria Angela Mariano responsable de una comunidad en Alemania


Maria Angela Mariano trabaja en la iglesia alemana donde es Gemeindereferentin, responsable de la comunidad católica italiana de Rottweil, en la diócesis de Rotemburgo/Stuttgart.

De acuerdo con su cargo, se dedica a la liturgia de la palabra, catequesis, celebra funerales y realiza tareas administrativas. Los católicos en Alemania están acostumbrados desde hace mucho tiempo a tener laicos, hombres y mujeres, en puestos pastorales de responsabilidad. Maria Angela también es miembro de la Frauenkommission, la comisión de mujeres, un organismo asesor establecido por el obispo Gebhard Fürst. Nacida en Alemania, hija de emigrantes, Maria Angela regresó a Italia a los 18 años, al pueblo de origen de sus padres, Nardò, para conocer sus raíces. Allí obtuvo su segundo diploma, una maestría. Pero en Italia con las oposiciones bloqueadas, no pudo acceder a un puesto de trabajo. Trabajó como cajera en un supermercado, pero no logró mantenerse por lo que regresó a Alemania. También contaba un título de auxiliar de clínica, pero le atraía trabajar para la Iglesia. Trabajó en la misión católica de Ulm como secretaria con pequeños encargos pastorales, lo que no es raro en las comunidades católicas de otras lenguas en Alemania, como se llama a las comunidades de católicos no alemanes. Pero esto no le resultaba suficiente y, por eso, decidió estudiar teología y pedagogía religiosa aplicada en Friburgo, en la academia fundada hace un siglo por Margarite, pionera en la importancia de dar a las mujeres una sólida formación como colaboradoras pastorales. “Las mujeres en la Iglesia de hoy están formadas, preparadas y ya no quieren ser solo catequistas y depender de la benevolencia del párroco, sino que quieren tener un espacio a la hora de anunciar el Evangelio”, explica Maria Angela.

Después de sus estudios, ejerció como asistente pastoral y luego trabajó como community manager cerca de Stuttgart. En el año 2000 recibió autorización del obispo para celebrar la liturgia de la palabra con discurso durante los funerales. “Fui una de las primeras mujeres en celebrar un funeral. Cuando me veían me preguntaban si era protestante. Monseñor Kilian Nuß, rector del Wilhelmsstift de Tübingen, me apoyó mucho”. En 2007 Maria Angela se mudó con sus tres hijas a Rottweil para acompañar a su esposo diácono. Aquí se hizo responsable de la comunidad católica italiana y asumió varias funciones en la comunidad alemana y en la pastoral hospitalaria. En la tradicional Rottweil no era fácil lograr que una mujer fuera aceptada para los deberes pastorales. Pero que así tuvo que ser. “Estábamos almorzando con unos invitados cuando una señora alemana se acercó al cura y señalándome le dijo: tengo que decirle algo sobre la señora Mariano. Tengo que felicitarla. ¡Tiene una colaboradora tan buena que, si me muero, la quiero en mi funeral!”, recuerda.

Maria Angela sonríe, no es una mujer que recuerde con amargor. Cuando un sacerdote le impidió administrar la Eucaristía, a pesar de tener la autorización del obispo, no hizo objeción alguna. Desde 2011 es Ansprechperson, persona de referencia que lidera la comunidad junto al párroco. En la diócesis de Rotemburgo/Stuttgart hay 21 personas con esta labor: tienen funciones administrativas, además de pastorales y litúrgicas (liturgia de la palabra), y pueden usar el sello para firmar documentos como los matrimoniales. Cuatro de ellos, dos hombres y dos mujeres, dirigen la parroquia según el canon 517.2 del Derecho Canónico y tienen al obispo como superior directo.

En 2017, el obispo Fürst estableció una comisión femenina, la Frauenkommission, de la que es miembro Maria Angela. Es un órgano consultivo integrado por doce mujeres que también está presente en otras diócesis alemanas. “El obispo quería profundizar sobre lo que necesitan las mujeres en la curia, en la iglesia y en la sociedad. Al principio su actitud fue algo defensiva, no había diálogo. Fue algo que le indicamos y él lo entendió perfectamente, incluso se disculpó. Cambiamos el orden de las intervenciones de forma que somos nosotras las que primero hablamos”. Tratan de diversas cuestiones que van desde la hostilidad de muchas homilías hacia las mujeres por parte de algunos sacerdotes, hasta casos de acoso sexual, pero también propuestas para potenciar las habilidades de las mujeres en la curia. “Prestamos atención al hecho de que hay muchas mujeres decepcionadas con la iglesia. ¿Qué hacen?, ¿dónde van ahora?, ¿con quién tienen que hablar? Tratemos de abrir los ojos del obispo a la realidad social que existe. Como las refugiadas musulmanas que son discriminadas por la iglesia y rechazadas por el imán”.

de Paola Colombo