· Ciudad del Vaticano ·

Destacado

Una ayuda para la clausura

cq5dam.thumbnail.cropped.500.281.jpeg
02 octubre 2021

El cuidado del Papa Pío XII


21 de noviembre de 1950, fiesta de la Presentación de la Virgen María en el Templo. Fue la fecha elegida por Pío XII para firmar la Constitución Apostólica Sponsa Christi destinada a reorganizar y actualizar la vida conventual femenina. A raíz de las dos guerras mundiales, muchos monasterios quedaron reducidos a escombros, muchas de las monjas vivían en pésimas condiciones y otras habían intentado mantenerse con trabajos artesanales poco remunerados. El Papa Pacelli, que se preocupaba especialmente por las comunidades conventuales (a las que habría pedido acoger a los judíos perseguidos por el régimen nazi, como parece desprenderse de las crónicas de 1943 y 1944 de los monasterios romanos de Santi Quattro Coronati y Santa Susanna) buscaba reformar la vida conventual femenina. Su preocupación y diligencia por las comunidades de vida contemplativa brotaban también de informaciones que le habían llegado “de todas partes del mundo”, tras haber encargado varias investigaciones sobre las realidades monásticas. “No son pocos los monasterios que lamentablemente padecen hambre y miseria. Y muchos llevan, por dificultades domésticas, una vida difícil que no podemos seguir tolerando”, escribió el Pontífice.

De ello se encargó la Sagrada Congregación de Religiosos y el 12 de enero de 1953 nació el Secretariado de Monjas y Religiosas Enfermas. Su objetivo era difundir los valores espirituales de la vida contemplativa, dar a conocer sus elementos esenciales, apoyar a los monasterios en sus necesidades diarias y contribuir a los gastos médicos de las religiosas. Promotor, fundador y primer presidente fue el Carmelita Descalzo Isidoro di Sant’Elia, al servicio de la Congregación de Religiosos, que se dedicó con pasión y sin reservas a promover diversas iniciativas y recaudar fondos. En ese mismo año se celebró la primera Jornada Pro Orantibus y en junio se imprimió el primer número de Pro Orantibus, el periódico del Secretariado, hoy una publicación semestral con unos diez mil ejemplares de tirada en el que se incluyen opiniones sobre la vida consagrada, reflexiones sobre el Magisterio de la Iglesia y “voces” desde los monasterios.

68 años después, el Secretariado de Asistencia a las Monjas (SAM), un organismo erigido por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) con sede en Roma en via della Conciliazione 34, todavía atiende las necesidades de los monasterios de clausura, respondiendo a solicitudes de todo el mundo y de Italia en especial. Desde hace18 años, sor Giuseppina Fragasso, religiosa adoratriz de la Sangre de Cristo, es su vicepresidenta. El cargo de presidente corresponde al secretario de CIVCSVA, monseñor José Rodríguez Carballo. El Secretariado de Asistencia a las Monjas también tiene un edificio en Roma, estructurado como un pequeño monasterio, con un jardín y un huerto. Se trata de Villa Nostra Signora della Meditazione, inaugurada el 25 de marzo de 1961 por el cardenal Valerio Valeri. Es una casa destinada a la acogida de las religiosas que pasan por la capital para recibir tratamiento médico y pasar periodos de convalecencia o descanso.

El padre Isidoro eligió a mujeres consagradas para dirigir esta Villa. Las agrupó en una Pía Unión que nació el 8 de febrero de 1974. Después se hizo cargo el Instituto Secular de las Hermanas de Santa Teresa Margarita del Corazón de Jesús (Redi) hasta 2009. A continuación, fueron las Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad las que acogieron a las religiosas en la casa del SAM. Desde el año pasado, la casa se trasladó al Monasterio del Sacro Cuore de las clarisas urbanistas porque allí hay más espacio.

Actualmente, el SAM trabaja junto a muchos monasterios en Italia y muchos otros en el extranjero que reciben apoyo de diversas formas. La hermana Giuseppina explica que “de media, en un año podemos llegar a ayudar a unos cien monasterios”. “Las solicitudes son múltiples y se evalúan cuidadosamente. Nos piden, por ejemplo, ayuda económica para pagar facturas, para realizar proyectos necesarios para la subsistencia de las comunidades, para cubrir los costes de las actividades de atención o formación en el campo de la salud y para comprar herramientas de trabajo tales como como máquinas de coser u hornos para la confección de hostias, actividad con la que se sustentan muchas religiosas”. La pandemia del coronavirus ha causado un fuerte impacto en los monasterios donde han disminuido fuertemente las ventas de artesanía y los ingresos provenientes de los huéspedes. Por ello, han aumentado las comunidades conventuales que han solicitado la ayuda del SAM para sobrevivir. “El SAM puede apoyar a los monasterios gracias a las donaciones de laicos, diócesis, congregaciones y órdenes religiosas, nunciaturas, obispos o cardenales y a pequeñas iniciativas propias. Por ejemplo, con motivo de Navidad y Pascua hacemos tarjetas de felicitación que nos ofrecemos a cambio de la voluntad”.

También cuentan con la Jornada Pro Orantibus que se celebra cada año el 21 de noviembre, día de la Presentación de la Santísima Virgen María. La memoria litúrgica recuerda el episodio de la consagración al servicio del Templo de Jerusalén, donde, según los evangelios apócrifos, María fue acompañada por sus padres Ana y Joaquín y permaneció allí hasta los 12 años. En su ofrenda radical a Dios se refleja el ideal de la vida consagrada y de clausura por lo que la Iglesia universal cada 21 de noviembre reza por todas las contemplativas a la vez que el Secretariado de Asistencia a las Monjas promueve iniciativas en favor de los monasterios femeninos.

En estos últimos años se han organizado en Roma conferencias, reflexiones, oraciones y celebraciones eucarísticas como la conferencia celebrada en la Pontificia Universidad Lateranense en 2018, a la que asistieron unas 300 religiosas de diferentes partes del mundo gracias a una dispensa especial de Francisco. Se tituló “Perspectivas sobre Vultum Dei Quaerere y Cor Orans”, la Constitución Apostólica del Papa Francisco del 29 de junio de 2016 y su Instrucción aplicativa de 1 de abril de 2018 redactada por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Son los últimos documentos de la Iglesia sobre la vida contemplativa de la mujer. En 2019, el SAM dedicó la Jornada Pro Orantibus a la presentación de las Orientaciones para la formación de las contemplativas L’arte della ricerca del volto di Dio, de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. El año pasado, la pandemia transformó este encuentro en virtual. El tema fue “Fratelli tutti y la vida contemplativa” y en la cita participaron numerosos monasterios.

de Tiziana Campisi