· Ciudad del Vaticano ·

Discurso del cardinal Turkson en la primera parte del iv Encuentro mundial de los movimientos populares

Protagonistas del cambio

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16 julio 2021

Un cambio que proviene de una vida vivida en armonía con la Creación, bajo el signo de la ecología integral, respetando los derechos de los pueblos indígenas, persiguiendo el bien común. Así lo indicó el cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral, en el cuarto Encuentro Mundial de Movimientos Populares que se celebró online la tarde del 9 de julio. Se trata de un primer encuentro con vistas al de septiembre, una oportunidad para compartir el trabajo y las luchas de los Movimientos Populares durante la pandemia, para dialogar con el Papa Francisco sobre las conclusiones de los encuentros mantenidos y para escuchar su mensaje.

Reflexionar sobre el impacto del virus en los trabajadores más humildes y marginados fue el punto de partida del debate en el que participaron, informa el dicasterio vaticano, «chamarileros, recicladores, vendedores ambulantes, diseñadores de moda, artesanos, pescadores, agricultores, constructores, mineros, trabajadores de empresas recuperadas, cooperativas de todo tipo, trabajadores de sectores populares, trabajadores cristianos pertenecientes a diferentes sectores y profesiones, trabajadores de barrios y pueblos... que practican la cultura del encuentro y caminan juntos».

Un encuentro para dar «voz y visibilidad» a las preocupaciones de quienes se sienten marginados y que, en cambio, deben tener garantizados sus derechos, como ha subrayado el Papa en los tres encuentros anteriores (Vaticano, 2014 y 2016; Santa Cruz de la Sierra, 2015), en particular las tres T -tierra, techo y trabajo- criterios fundamentales para la justicia social. Desde Brasil, India y España llegaron los testimonios de los que están en primera línea. A ellos, pero no sólo a ellos, el cardenal Turkson les pide «un cambio de corazón», que nace de haber encontrado el dolor de los que sufren la injusticia, reconociendo el rostro de los frágiles y marginados llamados a reaccionar. El cardenal insta a comprometerse, a actuar con urgencia «para poner la economía al servicio de la persona» para hacerla «justa». «Los pobres», dice, «no sólo sufren la injusticia, sino que también luchan contra ella. Y esto es fundamental para el Movimiento Popular, que no sólo representa al pueblo que lucha contra los que sufren la injusticia, sino que también es el grupo que busca establecer para ellos el orden económico social justo».

«Los retos a los que nos enfrentamos», subrayó el prefecto, «no pueden afrontarse en solitario. Necesitamos la solidaridad entre nosotros, que es la base de una cultura popular que parte de las periferias, creando un nivel muy profundo en las relaciones entre las personas, promoviendo la integración en la sociedad». La solidaridad como adhesivo y principio para llevar las estructuras desiguales de la sociedad hacia la igualdad y hacia la justicia, la solidaridad social, la paz. «Estamos haciendo historia»: añade el cardenal Turkson, llevando a cabo una lucha que pretende superar las causas estructurales de la pobreza y la injusticia, persiguiéndola -como ha indicado Francisco en repetidas ocasiones- con valentía, con inteligencia y con tenacidad y no con fanatismo y violencia.

Un reto que hay que afrontar con respeto a la propia diversidad, como sugiere el Papa cuando pone el ejemplo del poliedro para alcanzar, siguiendo caminos diferentes, un mismo objetivo. Por lo tanto, devolver la vitalidad también a la propia política, yendo «más allá de las formas paternalistas de asistencia y revigorizando las estructuras de gobierno local, nacional e internacional que permitan a los miembros de los movimientos populares convertirse en verdaderos protagonistas del bien».

«Promovemos y profundizamos el proceso de cambio como resultado de la acción de la gente», defendiendo «el trabajo decente, luchando por crear empleos dignos a través de la inclusión y promoviendo una economía comunitaria y social que proteja la vida de las comunidades en la que la solidaridad prevalezca sobre el beneficio». «Luchamos contra la cultura de la indiferencia» y «mientras perseguimos nuestra propia dignidad, también protegemos la de los demás».

Benedetta Capelli