· Ciudad del Vaticano ·

Entrevista

Sor Juana, protofeminista

cq5dam.thumbnail.cropped.500.281.jpeg
03 julio 2021

Dacia Maraini escribió una pieza teatral sobre ella 


Dacia Maraini no esconde un cierto orgullo al asegurar que ha contribuido “a dar a conocer a Juana de la Cruz en Italia”. La escritora y máxima exponente del feminismo histórico recuerda que en 1979 escribió la obra Suor Juana: un ritratto documentato e coinvolgente della monaca e intellettuale messicana del XVII secolo. Representada en varios países del mundo, incluido México, el texto sigue siendo un referente que ayuda a comprender la genialidad de Sor Juana y el significado revolucionario de su obra.

¿Qué le impulsó a interesarse por esta religiosa conocida, sobre todo, en América Latina?

Antes de los 70, nunca oí hablar de la hermana Juana. Me contó su historia Prudencia Molero, una actriz argentina con la que trabajé en el teatro feminista de La Maddalena, en Roma. Sus historias me fascinaban y me parecía increíble que Juana fuera una desconocida en Italia. Por eso decidí averiguar más, porque siempre he sentido un gran interés por las místicas de siglos pasados ​​como Santa Clara de Asís, a quien dediqué una novela, o Santa Catalina de Siena, sobre quien escribí un texto teatral.

¿Por qué este interés?

Antes las religiosas tenían una gran cultura y muchas veces, como le sucedió a sor Juana, se retiraban en un convento para escapar de matrimonios concertados y tener así la oportunidad de seguir con sus estudios, libres de la obligación de tener un hijo al año. Aunque se mantengan ocultas o no se hayan tomado en consideración, sus obras han dejado su huella en la Historia del pensamiento.

¿Cómo se documentó sobre sor Juana?

He leído todas las publicaciones posibles sobre ella. Hace 40 años eran casi exclusivamente en español, ya que Juana era poco conocida fuera de Latinoamérica donde, en cambio, se estudia en las escuelas.

Pero, ¿por qué Occidente ha ignorado a una figura religiosa e intelectual tan importante?

Las mujeres demasiado avanzadas, las que encarnan el pensamiento libre y moderno, casi siempre se dejan en la sombra. No es un destino, sino una voluntad histórica recurrente. Olympe de Gouges, dramaturga y activista que vivió durante la Revolución Francesa, fue incluso guillotinada porque abogaba por la igualdad entre los sexos adelantándose al feminismo en dos siglos.

¿Sor Juana era una proto feminista?

No hay duda. Se construyó una cultura extraordinaria a través del estudio. Escribió magníficos poemas, fue un genio de las matemáticas y aprendió el idioma de los indígenas para acercar el teatro al pueblo. Su sabiduría fue objeto de interés por parte de escritores, filósofos y teólogos de la época. Y se enfrentó a todos. Escribió a favor del libre albedrío y defendió los derechos de las mujeres. Pero pagó su valentía y autonomía de pensamiento con la renuncia a la actividad intelectual, impuesta por los líderes de la Iglesia.

Desde su mirada de no creyente, ¿cree que la Iglesia ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las mujeres?

Ha habido algunos avances y hoy el clero cuenta con muchas opiniones abiertas, pero aún queda un largo camino por recorrer. Las religiosas siguen sin tener escuchadas y son siempre los hombres los que deciden sobre su destino. El Papa Francisco está intentando cambiar las cosas, pero se encuentra ante un mundo cerrado plagado de enemigos.  

¿Ha representado la obra sobre la hermana Juana con religiosas entre el público?

Sí. Muchas no conocían al personaje y les entusiasmó. Entendieron a Juana, comprendieron su postura y la consideran un referente en materia de libertad, autonomía y valor. Me llamó la atención la cultura de muchas de estas religiosas que, hoy en día, entran en el convento por decisión propia, no como una alternativa a otra cosa o por imposición.  

¿Hay alguna lección de sor Juana para las mujeres de hoy?

La certeza de que la cultura, el arte y la poesía son herramientas fundamentales para la emancipación.

¿A usted personalmente qué le aportó conocer a esta extraordinaria mística e intelectual del siglo XVII?

Me ha reafirmado en un pensamiento: incluso en los momentos más difíciles, cuando se les priva de su autonomía intelectual y se las considera propiedad ajena, las mujeres no se desaniman, sino que siguen luchando. En la historia no solo hay víctimas, afortunadamente también hay muchas rebeldes.

de Gloria Satta