· Ciudad del Vaticano ·

Encuentro online tres meses después del viaje del Pontífice

En el camino
de la fraternidad
para reconstruir
la paz en Irak

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04 junio 2021

«En Irak, y en Oriente Medio en general, es importante ganar de nuevo la conciencia del hecho de que somos ciudadanos y creyentes y, como tales, debemos construir la sociedad enriqueciéndola con los valores de nuestras respectivas tradiciones religiosas, pasando del respeto de las diversidades a una comunión de valores compartidos». Se mostró convencido de ello el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, que el jueves 3 de junio, intervino en un webinar organizado por el Alto comité para la fraternidad humana (Hchf), sobre el tema «A moment of Human Fraternity: the impact of Pope Francis’ historic Iraq visit».

Tres meses después del “histórico” viaje del Pontífice (5-8 marzo), eminentes personalidades religiosas y políticas debatieron sobre los “frutos” de la presencia del Obispo de Roma en un país que hoy todavía no está pacificado y debe recuperarse de decenios de conflictos y destrucciones. Entre ellos el patriarca de Babilonia de los caldeos, cardenal Louis Raphaël I Sako; el ministro de cultura iraquí, Hassan Nadhem; el ministro de cultura y de juventud de los Emiratos Árabes Unidos, Noura Al Kaabi; el vice director general de la Unesco, Ernesto Ottone, y el dominico Olivier Poquillon, que se ocupa del proyecto de restauración de Mosul. Y es precisamente a partir de los valores compartidos entre fieles de diferentes religiones que, explicó el cardenal Ayuso Guixot, es posible recrear en Irak y en toda la región «esa convivencia que no es simple tolerancia, sino capacidad de vivir en la diversidad». Al respecto el purpurado comboniano propuso un ejemplo citado por el mismo Papa Francisco «cuando recordó la ayuda ofrecida por los jóvenes musulmanes a sus hermanos cristianos en la defensa de las iglesias de Bagdad».

Después de confiar haber «sufrido como cristiano, al ver la devastación» de la nación iraquí, donde  «todo habla todavía de guerra y de violencia sufrida no solo por los cristianos», el presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso y del Hchf evidenció también los aspectos positivos de esos días en tema de diálogo interreligioso, especialmente con los musulmanes chiitas, y fraternidad humana, «para reconstruir el tejido social más allá de las facciones y etnias,  y para lanzar a Oriente Medio y a todo el mundo en un mensaje» de paz. «Irak, que es el país árabe más rico desde el punto de vista étnico, religioso, cultural y lingüístico, constituye un gran mosaico para recomponer y custodiar con cuidado» subrayó, añadiendo que «las diversidades legítimas, también desde el punto de vista religioso, son una riqueza y no deben ser percibidas como una amenaza». Finalmente, el purpurado aseguró disponibilidad para colaborar con las autoridades civiles y religiosas del país en la promoción del Documento sobre la fraternidad humana, firmado por el Papa y el Gran imán de Al-Azhar en Abu Dabi el 4 de febrero de 2019.

Por su parte el cardenal Sako, que como el presidente del Dicasterio para el diálogo interreligioso formó parte del séquito del Pontífice para toda la visita, invitó a hacer de las religiones «una fuente de respeto recíproco, reconciliación, paz y estabilidad», y exhortó a los educadores a transmitir a las nuevas generaciones «los puntos en común, los valores espirituales y morales de los diferentes credos religiosos».

Concluyó los trabajos el secretario general del Hchf, el juez musulmán Mohamed Abdelsalam, con una exhortación a colaborar, pensando juntos en «qué hacer en el futuro para dar algo a este país tan querido».