· Ciudad del Vaticano ·

Nota de la Pontificia Academia por la Vida

Aprendiendo de la discapacidad para salir de la crisis

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15 junio 2021

«La amistad con las personas con discapacidad: el comienzo de un nuevo mundo. Aprender de las experiencias de las personas con discapacidad y de sus cuidadores durante la pandemia de Covid-19» es el título de la nueva nota de la Pontificia Academia para la Vida (Pav) publicada el 15 de junio.

El documento — elaborado en colaboración con la Comisión vaticana Covid-19 — sigue a las notas

«Pandemia y fraternidad universal (30 de marzo de 2020), «Humana Communitas en la era de la pandemia» (22 de julio de 2020) y «La vejez nuestro futuro» (9 de febrero de 2021).

La nueva nota hace presente que «las personas con discapacidades y sus cuidadores necesitan y merecen una atención y un apoyo especiales porque la pandemia ha impactado desproporcionadamente sus vidas de forma negativa». También destaca la exigencia de implicar y apoyar lo más posible a las personas con discapacidad «para tomar decisiones de atención médica y planes de atención anticipados en todo momento, incluso durante las pandemias».

La Pav señala, en particular, tres preocupaciones éticas fundamentales. Sobre todo la urgencia de «promover la adaptación a las necesidades específicas de las personas con discapacidad para que se beneficien de las políticas e intervenciones de salud pública. Deberíamos involucrar a estas personas en la medida de lo posible en la planificación y toma de decisiones».

Además, expresa la solicitud de que, «en la salud pública, como en toda la atención sanitaria», se vaya «más allá de considerar la discapacidad únicamente en términos biológicos. Debemos apoyar a las personas con discapacidad y a sus familias de forma coordinada e integrada en todas las especialidades médicas y de otro tipo, y en varios sectores del gobierno y de la sociedad».

El tercer punto prevé el compromiso a «desarrollar sistemas de salud pública basados en la solidaridad y en una opción preferencial por los pobres y los vulnerables a nivel local y mundial». Es más, precisamente «las lecciones que las personas con discapacidad pueden enseñarnos, especialmente durante esta pandemia, son provocadoras. Nos desafían a adoptar una nueva perspectiva sobre el significado de la vida. Nos invitan a aceptar la interdependencia, la responsabilidad mutua y el cuidado de los demás como estilo de vida y como forma de promover el bien común».

Deseando que para escuchar a las personas con discapacidad se dé vida a una auténtica «autoridad docente de la discapacidad», la nota sugiere siete «recomendaciones prácticas». Y, en particular, a las organizaciones sanitarias católicas pide que «muestren su liderazgo a la hora de responder a las necesidades de las personas con discapacidad y sus familias durante y después de esta pandemia».

Además, afirma el documento, «a medida que el mundo distribuya las vacunas COVID-19, recomendamos dar prioridad no sólo a aquellos que, dentro de los países y las comunidades, corren un alto riesgo de infección y enfermedades graves, sino también a aquellos, como las personas con discapacidad, a quienes las medidas genéricas de salud pública imponen cargas desproporcionadas» como, por ejemplo, la pérdida de servicios de ayuda esenciales.

En la conclusión la Pav recuerda que la Palabra de Dios exhorta a construir un mundo «sin fronteras, sin prejuicios contra las personas con discapacidades, en el que nadie tenga que enfrentarse solo a los retos de la supervivencia personal». El Evangelio enseña que «al final de nuestra vida y de la historia de la humanidad, se nos juzgará por nuestro amor al prójimo, especialmente a los pobres, a los más vulnerables y a los que son considerados los últimos de la familia humana». De aquí la invitación a adoptar medidas «para garantizar que, una vez que se haya disipado el lodo de la devastación de esta pandemia, construyamos un mundo mejor, un mundo en el que las personas con discapacidad sean siempre valoradas, acogidas y amadas».