· Ciudad del Vaticano ·

Entrevista

Mi abadesa de Bingen

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29 mayo 2021

Margarethe von Trotta habla de su película “Vision”


Hasta el cine ha querido celebrar a Hildegarda de Bingen. En 2009, Margarethe Von Trotta, cineasta comprometida, dirigió la película “Vision” con la que pretendió reconstruir tanto la parábola mística como el impacto político de la santa. Fue interpretada con intensidad, rigor narrativo y tensión espiritual por Barbara Sukowa. Von Trotta, famosa por la película “Los años de plomo” y máxima exponente del Nuevo Cine Alemán de entre los 60 y 80, convierte a Hildegarda en una de las figuras más incisivas de su filmografía habitada por mujeres fuertes, independientes y decididas a construir su propio destino. Mujeres que brillan con determinación y valor y hasta parecen revolucionarias, como Rosa Luxemburgo o Hannah Arendt. Su denominador común es querer emanciparse de una cultura dominada por los hombres. Son mujeres destinadas a dejar una huella en la Historia.

¿Qué le llevó a hacer una película sobre Hildegarda de Bingen?

Después de 1968, las feministas comenzaron a buscar mujeres con visibilidad y poder espiritual o artístico. En la memoria colectiva no teníamos muchas, porque los hombres siempre eran considerados las figuras más importantes, tanto en el arte como en la religión. Buscando a través de los siglos, redescubrimos a Hildegarda. E inmediatamente me enamoré de ella.

¿Por qué motivo?

No fue solo una figura religiosa importante, sino también una artista capaz de crear imágenes y una magnífica música gregoriana.

¿Cómo se preparó para llevar a Hildegarda a la gran pantalla?

Buceé en textos históricos y literarios. El primer libro que estudié fue “Scivias - Wisse die Wege” que tiene unas hermosas ilustraciones de las visiones de Hildegarda. Antes no sabía nada de ella porque soy protestante de nacimiento y los santos y las abadesas no son parte de nuestra cultura religiosa.

¿Fue difícil encontrar financiación para la película?

Ya a principios de los ochenta quise hacer esta película, justo después de “Los años de plomo”, pero en ese momento el cine todavía estaba muy imbuido por la política contemporánea y no había forma de encontrar un productor. Llegó uno muchos años después pidiéndome que escribiera el guion de esa película de la que había estado hablando durante años. Y en 2007 pude ir a la abadía de Hildegarda en Rüdesheim, en la tierra de Hesse, a buscar documentos y materiales.

¿Qué encontró?

En primer lugar, a la hermana Philippa quien me aconsejó sobre las lecturas correctas en lugar de los muchos libros insoportablemente románticos y de baja calidad sobre el santa. Casi me ordenó que no me detuviera en la faceta de Hildegarda como experta en plantas, un aspecto de su personalidad tan conocido que hasta en los paquetes de algunos cereales está su imagen.

¿Es correcto considerarla una proto-feminista?

Tan pronto como comencé a estudiarla, me di cuenta de que era una mujer de valor universal, dotada de inteligencia, energía y un deseo excepcional de independencia. Estaba convencida de que todo venía de Dios. Su decisión de dejar el convento de los monjes para crear uno femenino, con ella como abadesa, surge de sus visiones, pero es un acto moderno de emancipación, aunque Hildegarda estuviera convencida de que actuaba, no impulsada por un deseo inconsciente de independencia, sino guiada por la Luz, por la voz misma de Dios.

¿Cuáles fueron sus mayores enemigos?

Los monjes. Al principio no querían dejarla ir porque su fama les habría robado recursos de su monasterio. No estaban en absoluto a favor de su proyecto, pero cuando el Papa aceptó a Hildegarda como “profetisa”, ella se sintió protegida.

¿Cree que Hildegarda hizo que la Iglesia diera pasos adelante?

No puedo responder a esta pregunta porque no soy católica.

¿Ha mostrado “Vision” a monjas y a religiosos?

Proyecté la película para las religiosas y la abadesa de la abadía de Hildegarda, quienes luego me invitaron a debatirla con ellas. Estaban encantadas. También apreciaron al personaje masculino, el “asistente” del protagonista.

¿El Papa Benedicto XVI, que en 2012 proclamó Doctora de la Iglesia a Hildegarda, ha visto la película?

Creo que vio “Vision” porque me invitó a la Capilla Sixtina junto con otros artistas. Lamentablemente no pude aceptar la invitación porque no tenía tiempo. Y lo lamenté mucho. Pero sé que el hecho de que Hildegarda fuera proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Ratzinger, después de tantos años de espera y esperanzas frustradas, dio una inmensa alegría a las hermanas de su monasterio. Me atrevo a decir una felicidad “divina”.

¿Qué mensaje puede transmitir Hildegarda a la sociedad y a las mujeres de hoy?

La importancia de la libertad y el significado de la elección. La santa nos enseña también el valor de la humildad.

de Gloria Satta