· Ciudad del Vaticano ·

Desde hace 99 años en el Vaticano

¡Feliz cumpleaños Dispensario Santa Marta!

cq5dam.thumbnail.cropped.500.281.jpeg
27 mayo 2021

¡Feliz cumpleaños Dispensario Santa Marta! Con la conciencia de que los verdaderos “festejados” son los 500 niños acogidos y asistidos con sus familias que viven en situaciones de pobreza y, en muchos casos, sin tarjeta de servicio sanitario italiano.

El 99º cumpleaños del Dispensario pediátrico vaticano – desde 2008 es la Fundación que pertenece a la Limosnería apostólica – fue recordado el domingo 23 de mayo con la celebración de la misa en la Gruta de Lourdes en la Jardines vaticanos. Con la participación de los voluntarios y de los médicos que, gratuitamente, garantizan profesionalidad y tiempo a los más pobres.

Un cumpleaños realmente especial porque ha sido el comienzo de las iniciativas – muy concretas – para el centenario de la fundación que tuvo lugar el 22 de mayo de 1922, con la bendición de Pío XI.

Al inicio de la misa – celebrada por don Esteban Madrid Páez – la directora sor Antonietta Collacchi, religiosa vicenciana, recordó la esencial del servicio del Dispensario que, dijo, «ha encontrado nuevos caminos para llegar a las familias también en el tiempo del confinamiento». Incluso en el pleno respeto de las indicaciones para contener la difusión del contagio, hizo presente, «no se ha dejado a nadie solo porque los pobres, sobre todo los niños pobres, no pueden esperar y no deben ser nunca dejados de lado, menos todavía cuando la crisis económica, social y sanitaria se hace sentir más».

Sor Antonietta también presentó el eficaz logo del centenario, que recuerda el servicio a los niños pobres evangélicamente ofrecido por el Papa, en el Vaticano, a través de la obra de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

En resumen, la comunidad del Dispensario está preparada para vivir el centenario como oportunidad para reforzar el propio servicio de caridad y de testimonio. Como buenos “vecinos de casa” de Papa Francisco — la sede en el Vaticano está “unida” a la Casa Santa Marta por la estrecha calle del Perugino — el objetivo es siempre el mismo cada día: acoger a las familias pobres con niños pequeños, respondiendo a sus exigencias prácticas, naturalmente sin mirar la procedencia o religión. “Fratelli tutti” de verdad. Nadie excluido.

Este es, además, el “estilo abierto” del Dispensario, «corazón paplpitante de caridad dentro de los muros vaticanos» confirma sor Antonietta. Y «precisamente como nos enseña el Papa Francisco — explica Valentina Giacometti, voluntaria — seguiremos cada vez más, y esperemos también mejor, ofreciendo gratuitamente asistencia médica a los que lo necesitan y no se lo pueden permitir. E iremos adelante también para distribuir productos para la infancia y bienes de primera necesidad a las familias, y son cada vez más, que no tienen dinero para adquirirlas».

¿Cuál es el “secreto” de cien años de caridad concreta? La respuesta de sor Antonietta es de gran sencillez: «La Providencia no deja nunca de sorprendernos! En nuestro camino encontramos siempre mujeres y hombres sensibles que nos ayudan a hacer sonreír a “nuestros” niños, junto a sus padres». Son muchas las realidades, sobre todo vaticanas, que de diferentes modos ayudan al Dispensario. Con el mismo espíritu que, en octubre de 1921, impulsó a Dula Draeck, neoyorkina, accionista de la empresa de leche en polvo Drycko, a proponer a Benedicto XV crear un servicio de distribución de leche para los niños pobres de Roma. De ahí, hace cien años, comenzó la experiencia del Dispensario. En el archivo de la Fundación se conserva la carta — que delinea claramente la historia y la misión — escrita en 1944 por monseñor Giovanni Battista Montini para anunciar a las hermanas vicencianas el envío «al Dispensario de diez cajas, de 27 kilos cada una, de leche en polvo de parte del Santo Padre: lamentablemente no es posible tener una mayor cantidad, de hecho, esta debería servir para dos meses, esperando que llegue alguna otra providencia».

de Giampaolo Mattei