· Ciudad del Vaticano ·

En Santa Cruz del Quiché en Guatemala la beatificación de los diez mártires

Fieles a Cristo
y a la pobre gente

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22 abril 2021

Tres sacerdotes misioneros del Sagrado Corazón y siete laicos, entre ellos un niño de 12 años: son los diez nuevos mártires que serán beatificados el viernes 23 de abril, en la catedral de Santa Cruz del Quiché, en Guatemala. El rito está presidido por el Cardenal Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, Obispo de Huehuetenango, en representación del Papa Francisco.

Los diez mártires fueron asesinados por odio a la fe entre 1980 y 1991. Eran José María Gran Cirera, Faustino Villanueva y Juan Alonso Fernández, sacerdotes españoles de los Misioneros del Sagrado Corazón, y los laicos Juan Barrera Méndez, Rosalío Benito Ixchop, Reyes Us Hernández, Domingo del Barrio Batz, Nicolás Castro, Tomás Ramírez Caba, Miguel Tiú Imul.

Se dedicaron a la catequesis y a la difusión de la Palabra de Dios entre el pueblo. Se preocupaban por los pobres y los enfermos, pero querían promover el avance social y la emancipación del pueblo. Organizaron escuelas, intentaron mejorar las condiciones de vida y proteger la salud de sus conciudadanos. Se enfrentaron a un régimen militar y dictatorial que a partir de 1980 inició una persecución sistemática contra la Iglesia. Sacerdotes, religiosos y laicos fueron golpeados indiscriminadamente, culpables de ser "enemigos del Estado" por su compromiso con la promoción humana.

El Quiché es una región montañosa del país, muy aislada y pobre. Tras las reformas liberales de finales del siglo XIX, las tierras difíciles de cultivar se dejaron en manos de los nativos. En las zonas más fértiles se establecieron grandes fincas agrícolas. La mayoría de ellos se concentraban en la costa del Pacífico, donde los pobres de Quiché iban a trabajar durante unos meses al año para sobrevivir. A los grandes terratenientes, interesados en una mano de obra de bajo coste, no les importaban las condiciones de vida de los trabajadores y el hecho de que los nativos, acostumbrados al frío de la sierra, al encontrarse en el calor de la costa, estuvieran expuestos a muchas enfermedades, incluida la malaria.

En 1955 llegaron al Quiché los misioneros del Sagrado Corazón de la provincia española. Gracias a sus esfuerzos, se promovió la Acción Católica rural y se formó a los laicos como catequistas. Con la ayuda de los religiosos, la gente se dio cuenta de que era posible mejorar sus condiciones de vida y hacer valer sus derechos. Los sacerdotes también abrieron cooperativas para sustraer la mano de obra de la explotación de los grandes terratenientes. De hecho, los finqueros pagaban la recogida de productos agrícolas según el peso y para ahorrar dinero amañaban las balanzas.

Al principio el Estado apoyó los esfuerzos de los misioneros, pero luego la presión de los grandes terratenientes dio un nuevo rumbo al asunto y llegó el enfrentamiento. El 4 de junio de 1980 el padre José María Gran Cirera fue asesinado en el pueblo de Xe Ixoq Vitz, junto con el sacristán Domingo del Barrio Batz, miembro de la Acción Católica Rural. El 10 de julio siguiente fue el turno del padre Faustino Villanueva Villanueva, que fue asesinado en el despacho parroquial de Joyabaj. El padre Juan Alonso Fernández, que había fundado la parroquia de Santa María Regina en Lancetillo, fue torturado y asesinado el 15 de febrero de 1981. Poco más de quince días antes, había escrito a su hermano: “No quiero en absoluto que me maten, pero no estoy dispuesto, por miedo, a dejar a esta gente. Una vez más, ahora pienso: ¿quién podrá separarnos del amor de Cristo?”

Los siete laicos de este grupo de mártires sufrieron la misma violencia: además de Domingo del Barrio Batz, Tomás Ramírez Caba, casado, sacristán de Chajul, asesinado en su parroquia el 6 de septiembre de 1980, a la edad de 46 años; Reyes Us Hernández, dedicado a la labor pastoral en su parroquia (asesinado el 21 de noviembre de 1980); Rosalío Benito Ixchop, catequista, (22 de julio de 1980); Nicolás Castro, catequista y ministro extraordinario de la Eucaristía, (29 de septiembre de 1980); Miguel Tiú Imul, director de la Acción Católica y catequista (31 de octubre de 1991); Juan Barrera Méndez, asesinado cuando sólo tenía 12 años, en 1980.