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Observatorio

En auxilio de los hombres “sentimentales”

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06 marzo 2021

Las mujeres “lúcidas” ayudarán a los “hombres sentimentales” a limpiar las finanzas del Vaticano. Son palabras que han pasado prácticamente desapercibidas. Sin embargo, provienen de una reflexión hecha a mediados de enero por un cardenal, y no cualquier cardenal, sino el hombre al que el Papa Francisco había llamado a Roma precisamente para poner orden en las arcas vaticanas. Era el cardenal australiano George Pell, ex prefecto de la Secretaría de Economía de 2014 a 2019, definido por la prensa como un conservador, como un defensor de la línea dura.

En un seminario online, el cardenal Pell elogió al Papa Francisco por elegir a seis laicas para el Consejo de Economía. Toda una novedad entonces, puesto que ninguna mujer había formado parte de este organismo y la noticia, con razón, tuvo un enorme eco en todo el mundo.

El cardenal Pell confesó que esperaba que estas mujeres, altamente competentes, nos convencieran “a nosotros, los hombres sentimentales, de actuar juntos y hacer lo que hay que hacer”. Unos días antes, en una entrevista ya había comentado que “habría sido muy difícil para los malversadores lidiar con estas mujeres”.

¿Nos hemos de extrañar de que un importante prelado diga estas cosas? Si lo pensamos bien, el mismo Papa Francisco insiste muchas veces en “las capacidades específicas” de las mujeres, en su sensibilidad y en su intuición. “Los hombres muchas veces somos abstractos y queremos cosas inmediatamente”, dijo una vez.

Me vienen a la mente las bodas de Caná cuando es María quien nota que pasa algo mucho antes de que se diera cuenta su hijo. Ella demuestra una grandísima fe cuando dice a los sirvientes, “haced lo que Él os diga”. Y en el momento de la Anunciación, María no duda, sino que pregunta “cómo”, cómo superará los obstáculos. Los Evangelios muestran que María actúa con libertad y lucidez.

La lucidez es esa capacidad de ver la realidad con claridad, a la luz de la verdad, lejos de razonar a partir de las emociones y, por tanto, bajo el yugo de percepciones erróneas. ¿Se puede afirmar que las mujeres tienen esta cualidad de nacimiento?, ¿en mayor medida que hombres? Es difícil de decir, pero una cosa es cierta: cada vez emergen más voces dentro de la Iglesia que recuerdan que la comunidad eclesial no puede ser más un mundo solo de hombres.

de Romilda Ferrauto