· Ciudad del Vaticano ·

«Spiritus Domini»: nota del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida

Por la valorización
de las mujeres en la Iglesia

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16 enero 2021

«Se refiere a un consciente redescubrimiento del significado de la dignidad conferida a cada miembro de los fieles por el bautismo y llama la atención sobre la necesaria valoración de las mujeres en la Iglesia como portadoras de la propia vocación eclesial» la carta apostólica en forma de motu proprio “Spiritus Domini” del Papa Francisco sobre la modificación del canon 230 § 1 del Código de Derecho Canónico relativo al acceso de las personas de sexo femenino al ministerio instituido del Lectorado y del Acolitado. Esto es lo que se subraya en una nota publicada en la página web del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida tras la difusión del documento pontificio.

«En la legislación canónica y en la práctica eclesial existía una disparidad de trato entre los laicos, ya que hasta ahora sólo los “laicos de sexo masculino” podían acceder a estos ministerios», explica el Dicasterio. Sin embargo, «más allá de esta disparidad, el fundamento de estos ministerios instituidos, no necesariamente relacionados con el sacramento del Orden, está en el bautismo y la confirmación». Por consiguiente, «como se lee en la carta que el Santo Padre dirigió al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe al mismo tiempo que el Motu Proprio, abriendo la posibilidad de conferir el Lectorado y el Acolitado a los laicos, hombres y mujeres, puede “contribuir a una mayor manifestación de la dignidad bautismal común de los miembros del Pueblo de Dios”».

«En la práctica -prosigue la nota- estos ministerios laicos no se han conferido hasta ahora con frecuencia, pero en muchos contextos eclesiales las funciones propias del lector y del acólito son desempeñadas indiscriminadamente por hombres y mujeres laicos, aunque de manera no institucionalizada».

Por último, el Dicasterio señala que el Pontífice confía «a las Conferencias Episcopales la tarea de “establecer criterios adecuados para el discernimiento y la preparación de los candidatos y las candidatas”». Y, «esto puede constituir un terreno fértil para el discernimiento eclesial en los diversos territorios, para redescubrir una ministerialidad situada, en conformidad con las necesidades específicas de una porción determinada del pueblo de Dios», concluye destacando «cómo los episcopados son los destinatarios de una confianza renovada que les atribuye el Santo Padre».