· Ciudad del Vaticano ·

Hacia la Asamblea eclesial de América Latina y del Caribe

Misioneros en camino

cq5dam.thumbnail.cropped.500.281.jpeg
28 enero 2021

Junto al pueblo de Dios y en oración: son las dos órdenes encomendadas por el Papa Francisco a monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo, presidente de la Conferencia episcopal peruana y del Consejo episcopal de América Latina (Celam). Lo expresó en un videomensaje enviado con ocasión de la presentación de la Asamblea eclesial de América Latina y del Caribe, que se celebró, en la basílica de Guadalupe en Ciudad de México, el domingo 24 de enero.

Durante el camino en preparación al encuentro — que tiene por lema «Todos somos discípulos misioneros en salida» — han sido promovidas algunas iniciativas. Están centradas en la experiencia de escucha, diálogo y encuentro,  a la luz de la Palabra de Dios, del documento de Aparecida y del Magisterio del Papa Francisco. Este tiempo de preparación — la Asamblea eclesial se celebrará del 21 al 28 de noviembre en Ciudad de México  — sirve para ponerse en escucha de las necesidades del pueblo de Dios, para profundizar los desafíos del continente en el contexto de la pandemia del Covid-19, y para reavivar el compromiso pastoral y buscar nuevos caminos, para que todos tengan vida en abundancia. 

Por su naturaleza sinodal, el desarrollo de la primera Asamblea eclesial, por el recorrido de escucha del pueblo de Dios, por el camino espiritual y su implementación será una etapa importante para los discípulos misioneros del continente. Con la mirada dirigida a la celebración de los 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe y a los 2000 años de la Redención (2031 - 2033).

Entre los mensajes enviados con ocasión de la presentación de la Asamblea eclesial, el del cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, subraya cómo el Papa sigue de «cerca y con mucho interés el desarrollo de esta Asamblea, y espera que los frutos de esta búsqueda pues sean en la continuidad de su exhortación apostólica Evangelii gaudium». El purpurado ha hecho saber que ve en esta iniciativa «un signo profético para el futuro de la Iglesia, porque no solamente los obispos se reúnen», sino también todos los miembros del pueblo de Dios. De aquí, la invitación a pensar «en la cultura vocacional en América Latina». Al respecto, dijo que si se quiere realmente trabajar juntos, «respetando la diversidad de carismas, debemos desarrollar aún más una cultura vocacional que toca todas las vocaciones de los obispos, hasta los laicos, los esposos y los consagrados».

Le ha hecho eco monseñor Cabrejos Vidarte, quien destaca cómo la cultura del encuentro será aplicada para «desplegar una eclesiología del Pueblo de Dios» a través de un proceso participativo de escucha abierto a todos. La llamada está dirigida no solo a aquellos que «ostentan cargos y responsabilidades» en la Iglesia, o a los especialistas en teología pastoral, sino a todos los fieles. El presidente del Celam también hace un llamamiento a la «teología de la sinodalidad que va abriendo los nuevos caminos que los fieles recorren en la ruta evangelizadora y del anuncio del Reino». Este proceso de escucha, «en perspectiva sinodal, será la base de nuestro discernimiento y nos iluminará para orientar los pasos futuros» que, como Celam y como Iglesia en la región, «debemos dar en seguimiento de Jesús encarnado». Por esto, añade el prelado, esta Asamblea eclesial «sin precedentes» que se encuentra en la perspectiva teológica y en la «novedad eclesiológica sinodal» y «profunda comunión con el Santo Padre», es como «ofrenda para la Iglesia Universal».

De este modo, dice el prelado peruano, se recuerda con gratitud Aparecida, por lo que la Asamblea eclesial se convierte en «hito que pretende acompañar el profundo y urgente proceso de renovación y reestructuración del Celam, inspirado en los cuatro sueños del Papa en Querida Amazonía». Compartiendo sueños sociales, culturales, ecológicos y eclesiales, la Iglesia latino-americana y caribeña espera renovar así la propia «identidad eclesial al servicio de la vida».

Por su parte, monseñor Jorge Eduardo Lozano, secretario general del Celam, y monseñor Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia episcopal mexicana, explican el significado del lema elegido: «Todos somos discípulos misioneros en salida». Esto recuerda que desde el momento del bautismo «formamos parte de la vida de la comunidad cristiana».

El logo incluye el mundo. Un mundo que «está en movimiento y que en nuestro continente tiene una riqueza muy grande en su biodiversidad». Un mundo en el que «va navegando la barca de Pedro». Todos estamos «en esta misma barca» — como dijo Papa Francisco — que está «atravesando los océanos» y «con la presencia y la compañía de la Virgen María» simbolizada en la estrella.

Los dos prelados subrayan cómo la pandemia ha «detonado la creatividad de la Iglesia». Por este motivo, la asamblea eclesial «marcará un hito en la forma de llevar a cabo nuestras reuniones latinoamericanas y del caribe». La asamblea se celebrará «de manera híbrida o mixta». Es decir, algunas personas participarán físicamente en Ciudad de México y otras lo harán en diversas sedes en los varios países de América Latina y el Caribe. De hecho, en la intención de los organizadores, está la implicación de toda la Iglesia del continente. Por esto, habrá conexiones virtuales. De hecho, entre «la creatividad que ha despertado la pandemia en la Iglesia está el enorme esfuerzo de comunicación, a nivel parroquial, diocesano y continental». En el camino hacia el encuentro eclesial hay tres fases de preparación: la espiritual, la escucha y el encuentro. También monseñor Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, presidente de la Conferencia episcopal mexicana y del consejo para los asuntos económicos del Celam, invita a los fieles al evento para recordar Aparecida, pero también para «trazar caminos nuevos». Desde hace once años, añade, «hemos caminado en este aprendizaje: ser discípulos, ser hermanos, pero también ser misioneros, llevar la alegría del Evangelio». Si en esta memoria de Aparecida «nos trazamos un nuevo camino, sin duda que alcanzaremos el sueño de la fraternidad universal y de la amistad social». Por su parte, monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, arzobispo de Belo Horizonte y presidente de la Conferencia nacional de los obispos de Brasil (Cnbb), evidencia que difundir la Buena Noticia es «mucho más que profesar la fe a palabras». Es una tarea que «no puede ser confundida con el proselitismo o con la instrumentalización de las verdades del Evangelio». De hecho, «anunciar la Buena Noticia significa tratar de ser la presencia de Jesús en la vida cotidiana de las personas». De aquí, la invitación a ser  todos «cada vez más misioneros».

de Nicola Gori