· Ciudad del Vaticano ·

Pro memoria

Mujeres y fe en la Biblioteca Naudet de Verona

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29 agosto 2020

Han tenido que pasar casi doscientos años, para superar el estigma de la extrañeza, ella nacida en Florencia en 1773 de padre noble francés y madre nacida en Alemania, y esperar la beatificación llegada en 2017 para que la ciudad de Verona reconociera finalmente el papel que le correspondía y empezara a descubrir la riqueza de la biblioteca que lleva su nombre. Leopoldina Naudet dejó una verdadera joya al instituto de las Hermanas de la Sagrada Familia que fundó en 1816, casi dos mil títulos de 1500/1800 a los que se han ido añadiendo a lo largo de los años textos de teología, eclesiología, patrística e historia de la Iglesia, hasta alcanzar un total de unos veinte mil libros. La Biblioteca, que ha estado abierta al público desde 2015 y cuenta con un personal competente y un bibliotecario, ahora está incluida en el Polo de Bibliotecas Eclesiásticas. “Fue muy bonito presenciar esta creciente visibilidad, lograda con dificultad en el tiempo porque Leopoldina, que acababa de llegar a Verona en 1816 y hasta hace poco era considerada una extranjera - comenta la superiora, sor Rita Boni - Su beatificación impulsó este proceso de conocimiento, de acercamiento de la ciudad a una figura tan importante para la evolución de la mujer y a la propia biblioteca”.

No fue un flechazo sino un enamoramiento lento el de Verona para Naudet. Y el golpe de ala llegó hace dos años, con la donación de Adriana Valerio, ex profesora de Historia del cristianismo en la Universidad Federico II de Nápoles (en la página 25 su artículo sobre Brígida de Suecia), de aproximadamente 1.500 textos sobre las mujeres y la fe. Puede ser difícil desprenderse de los libros, un desgarro doloroso. “Pero entonces pensé - dice la teóloga - que ellos tendrían su propia vida y así no morirían conmigo. En la Biblioteca Naudet tienen su lugar, se valoran, constituyen un patrimonio que se pone a disposición de todos. Y luego espero que otros puedan imitar mi gesto”.

Mientras tanto, llegan visitantes, cursos de formación para chicas entre 18 y 29 años, grupos de lectura. Por otro lado, hablar de Leopoldina es hablar de libros: ella, que conocía tres idiomas y frecuentaba los círculos cortesanos, tenía una personalidad muy atenta a los fermentos culturales de la época y cuando llegó a Verona para fundar el Instituto de las Hermanas de la Sagrada Familia, se dedicó a la formación de jóvenes nobles, ofreciendo la posibilidad de estudiar incluso a las chicas más pobres, garantizando toda la excelencia de los estudios. Un proceso de transformación que involucró a las mujeres católicas a principios del siglo XIX, en busca de nuevos modelos de comunidades religiosas. Es este rasgo lo que la ha convertido en moderna, contemporánea y finalmente protagonista, junto a la Biblioteca, de Verona y la sociedad.

de Lilli Mandara