· Ciudad del Vaticano ·

Un camino que pone en marcha la oración

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Carta del Papa a un joven de quince años español que ha realizado el camino de Santiago a pesar de su discapacidad

24 julio 2020

«En medio de la pandemia que nos toca vivir, con tu sencillez, alegría y simplicidad fuiste capaz de poner en movimiento la esperanza de muchas de las personas que te cruzaste en el camino»: estas palabras valen más que la «Compostelana», el documento que certifica la realización de la peregrinación a la tumba del apóstol Santiago, porque llegan directamente del Papa. Francisco las ha escrito de su puño y letra en español, en una carta dirigida a Álvaro Calvente, joven de quince años de Málaga con una discapacidad intelectual. A pesar de las dificultades el joven recorrió hace unos días algunas etapas del «Camino de Santiago», saliendo desde Sarria acompañado de su padre, Ildefonso, y de un amigo de familia, Paco.

Un testimonio de fe vivida, que ha resultado ser contagioso, ofreciendo un ejemplo positivo a imitar en estos tiempo de tendencia al aislamiento a causa del covid-19. Publicada en la web www.diocesismalaga.es, la carta firmada por el Pontífice es un certificado de gratitud y de aliento. «Querido Álvaro — escribió desde la Casa Santa Marta el pasado 20 de julio — recibí una carta de tu papá en la que me contaba que habían terminado de realizar el Camino de Santiago y cómo en sus mochilas no cargaban sólo vuestras intenciones y preocupaciones, sino que también muchas personas “se les sumaron” a la peregrinación pidiéndoles oraciones». Una unión espiritual que para el quinceañero se ha cumplido encontrando la gente tanto «a lo largo del camino» como «a través de las redes sociales», ya que el viaje ha sido documentado por el padre en Twitter con la cuenta  @CaminodeAlvaro. Al mismo tiempo, para no olvidar a los más pobres, la peregrinación ha servido para lanzar una campaña de recogida de fondos para apoyar el Cottolengo (Casa del Sagrado corazón) de Málaga.

Séptimo de diez hermanos, el joven vive en el barrio de Huelin y junto con su familia pertenece a una comunidad neocatecumenal de la parroquia de San Patricio. «Gracias Álvaro por animarte a caminar e invitar a muchos a caminar contigo» prosigue Francisco, subrayando cómo al realizar la peregrinación, Álvaro ha movido a muchas otras personas a ponerse en camino, alentándolos «a no tener miedo», a recuperar la alegría. Por otro lado, hace notar el Papa, «en el camino nunca vamos solos», porque — asegura— «el Señor camina siempre a nuestro lado». Desde aquí el agradecimiento conclusivo del Obispo de Roma - «por vuestro testimonio y oraciones»— acompañado por la bendición, una invocación a la Virgen del Carmelo y de la habitual invitación a rezar también por él.