· Ciudad del Vaticano ·

Por el cuidado de la Tierra y de los pobres

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En el Regina Caeli el Papa recuerda la Jornada mundial de las comunicaciones sociales y el quinto aniversario de la «Laudato si’»

25 mayo 2020

Cercanía y apoyo a los católicos chinos en las pruebas de la vida


El Papa ha retomado y relanzado la iniciativa del Año Especial convocado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral con motivo del quinto aniversario de la «Laudato si’». Será un momento de reflexión sobre el contenido de un documento con el que -dijo- “hemos tratado de llamar la atención sobre el grito de la Tierra y los pobres”, mirando no sólo a la protección del medio ambiente sino también a la defensa “de nuestros hermanos y hermanas más frágiles”.

El Papa habló de la actualidad de la encíclica sobre el cuidado de la casa común al final de Regina Caeli el domingo 24 de mayo, fecha en que se celebró la solemnidad de la Ascensión en Italia y en otros países, a la que Francisco dedicó la reflexión que precedió a la antífona mariana recitada desde su biblioteca privada. Al final - antes de asomarse a la ventana para impartir la bendición en la Plaza de San Pedro, donde por primera vez desde el comienzo de la pandemia un pequeño grupo de personas pudo reunirse gracias a la relajación de las medidas de seguridad adoptadas para combatir la propagación del coronavirus - el Papa quiso unirse espiritualmente a los fieles de todas las partes del “gran país” asiático “celebrando, con particular devoción, la fiesta de la Santísima Virgen María, ayuda de los cristianos y patrona de China, venerada en el santuario de Sheshan en Shanghai”. Francisco invocó su protección para los pastores y para todos los católicos chinos, “para que sean fuertes en la fe y firmes en la unión fraterna, testigos alegres y promotores de la caridad y la esperanza fraterna y buenos ciudadanos”. La Iglesia universal, aseguró, “os acompaña con la oración por una nueva efusión del Espíritu Santo, para que en vosotros resplandezca la luz y la belleza del Evangelio, el poder de Dios para la salvación de todos los que creen”.

Posteriormente el Pontífice confió “a la intercesión de María Auxiliadora a todos los discípulos del Señor y a todas las personas de buena voluntad que, en estos tiempos difíciles, en todas las partes del mundo trabajan con pasión y empeño por la paz, por el diálogo entre las naciones, por el servicio a los pobres, por la custodia de la creación y por la victoria de la humanidad sobre toda enfermedad del cuerpo, del corazón y del alma”, dirigiendo un pensamiento especial a la familia salesiana. Después recordó la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y, antes de la referencia a Laudato sí, saludó a la comunidad diocesana de Acerra, en  Campania, donde a causa de la covid-19 no pudo visitarla como estaba previsto.