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​Washington preparada para revisar el acuerdo con Teheran

El Portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, confirmó ayer que el presidente Donald Trump ha ordenado una revisión del acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado en julio 2015 entre Teherán y Estados Unidos, junto con Rusia, China, Alemania, Francia, Gran Bretaña, y la Unión Europea en calidad de mediador.

La revisión «tiene como objetivo verificar si Irán ha respetado o no su parte del acuerdo y determinar qué consejos dar al presidente sobre cómo proceder» sobre la gestión del acuerdo, explicó Spicer durante la rueda de prensa diaria. El acuerdo, querido con fuerza por Barack Obama, ha sido criticado en diversas ocasiones por Trump, incluso durante la campaña electoral, cuando la había definido «el peor acuerdo jamás alcanzado en la historia». Poco antes de Spicer en una carta al congreso el Secretario de Estado, Rex Tillerson, intervino sobre la cuestión usando tonos mucho más duros. Tillerson dijo que Trump ha ordenado al Consejo para la seguridad nacional valorar si la revoca de las sanciones para el programa nuclear de Teherán (prevista según el acuerdo del 2015) sea o no «vital para los intereses de seguridad de los Estados Unidos». Hasta ahora –explicó Tillerson en la carta– Teherán ha respetado los acuerdos por lo que respecta a su programa nuclear y no obstante permanece un «patrocinador del terrorismo».

Lenguaje muy parecido al empleado por el general Mattis, Secretario para la defensa, durante una reciente misión en Arabia Saudita. «Un Irán incontrolado puede convertirse en otra Corea del Norte» escribió Tillerson.

Está claro que el acuerdo con Teherán no puede ser eliminado de la noche a la mañana, entre otras, cosas porque implica a otros países además de la supervisión de la ONU.

Pero siempre es posible –como dicen diversos observadores– que los Estados Unidos decidan salir solos del acuerdo, como han hecho con la Asociación Trans-Pacífica. La aplicación del acuerdo sobre la energía nuclear entre Irán y las seis potencias, verificada por los inspectores de la International Atomic Energy Agency (IAEA), ha permitido liberar progresivamente 100 mil millones de bienes iraníes confiscados o congelados. Ha marcado después la vuelta a pleno derecho de Irán al mercado petrolífero mundial. En cambio, el desarrollo del documento nuclear se ha estancado por la duración – dicen los expertos – de diez o quince años, en base a las complicadas cláusulas del acuerdo.

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13 de Diciembre de 2017

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