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Una Virgen negra para Roma

No apagar nunca la esperanza y reafirmar la propia dignidad de personas: esta es la invitación del Papa Francisco a los quinientos trabajadores de la Ideal Standard de Roccasecca que corren el riesgo de ver cerrar las puertas de su fábrica. «Para nosotros el encuentro en la plaza de San Pedro ha sido un acto decisivo en estos días cruciales de negociaciones para nuestro futuro» dicen. La histórica fábrica de cerámica, de hecho, «corre el riesgo de ser cerrada, incluso teniendo las cuentas en excedente y una especialización artesanal única». Una constatación, dijeron al Pontífice los trabajadores, «que hace más amarga e inaceptable la imprevista decisión de la sociedad multinacional» de trasladarse en lugares donde la mano de obra es a bajísimo coste.

La diócesis de Sora-Cassino-Aquino-Pontecorvo «siempre ha estado muy cerca de los trabajadores de la Ideal Standard desde el primer momento, saliendo también a la calle junto a ellos en las manifestaciones públicas y tratando de darles voz en las relaciones con las instituciones gubernamentales y regionales» explica monseñor Giandomenico Valente, vicario episcopal y párroco en Roccasecca, «ciudad natal de santo Tomás de Aquino». Asimismo, añade, «han sido precisamente los trabajadores los que han pedido con insistencia ver al Papa, conociendo su sensibilidad». Y Francisco les ha animado a no resignarse. «Nuestro sueldo es de 1300 euros y nos hemos quitado también de los bolsillos 80 euros al mes para contribuir al relanzamiento de la empresa» declaran. Pero ahora, prosiguen, «tenemos delante un futuro incierto: con una edad entre los 50 y los 55 años no encontraremos nunca otro empleo, y, además de todo, nuestras familias todas cuentan con un único sueldo, con grandes dificultades para llegar a final de mes».

Al Pontífice los trabajadores de la Ideal Standard han expresado el deseo de que «las negociaciones actuales entre la multinacional y un posible comprador procedan de forma expeditiva, también con el compromiso de las instituciones públicas». Y le han llevado simbólicamente como regalo «una cerámica con el rostro, apenas mencionado, de la Virgen, precisamente para representar los sentimientos de esperanza y de precariedad que están viviendo».

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19 de Noviembre de 2018

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