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Una actualización necesaria

La Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus sobre la institución de ordinariatos personales para anglicanos que entran en plena comunión con la Iglesia Católica —firmada por Benedicto XVI el 4 de noviembre de 2009— cumplía con las demandas de algunos grupos anglicanos que pedían ser acogidos, incluso de manera corporativa en la plena comunión católica. Al acoger estas peticiones, el Pontífice, que «del Señor Jesús tiene el mandato de garantizar la unidad del episcopado y de presidir y proteger la comunión universal de todas las Iglesias», no podía dejar de preparar los medios para que el deseo de esos grupos se llevara a cabo.

Con la Anglicanorum coetibus, se dispuso una normativa general que regulaba la institución y la vida de los ordinariatos personales para aquellos fieles anglicanos que deseaban ingresar de manera corporativa en plena comunión con la Iglesia Católica. Esta legislación estaba integrada por Normas complementarias emitidas por la Sede apostólica. Actualmente, hay tres Ordinariatos: Nuestra Señora de Walsingham, en Inglaterra; Cátedra de San Pedro, en los Estados Unidos de América y Nuestra Señora de la Cruz del Sur, en Australia.

Diez años después de la promulgación de la Constitución apostólica, el Papa Francisco ha procedido a aprobar la versión revisada de las Normas Complementarias, decidida por la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmada por el Prefecto, el 8 de marzo de 2019, el cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, y por el secretario, el arzobispo Giacomo Morandi. En la práctica, esta es una actualización que era necesaria después de un rodaje temporal, casi una especie de «puesta a punto». Se han aceptado algunas sugerencias y algunas indicaciones teológicas, del derecho canónico y del ecumenismo, para hacer que la aplicación de las reglas sea más coherente con el espíritu de la Constitución apostólica. La experiencia adquirida en estos diez años —sobre la que se hablará en una conferencia internacional que tendrá lugar en la Pontificia Universidad Gregoriana en noviembre— nos ha permitido centrar la atención en ciertos aspectos para hacer que su implementación sea más fiel, insertando también nuevos párrafos en el texto.

Para entrar en detalle, en el artículo 4, donde se hace referencia al Ordinario que tiene la facultad de incardinar a los ministros anglicanos que entran en plena comunión con la Iglesia Católica en el Ordinariato, se agregó a las Normas Complementarias revisadas una referencia especial a «aquellos que ya están incardinados en una diócesis en virtud de la Disposición Pastoral y los candidatos que pertenecen al Ordinariato promovido por él a las Ordenes Sagradas». Además, los clérigos que «están a punto de ser incardinados en el Ordinariato deben ser disgregados de su diócesis de origen». Debe recordarse que la Pastoral Provision fue creada en 1980 en los Estados Unidos de América para recibir a los antiguos sacerdotes anglicanos casados en el ministerio católico ordenado.

Con respecto a los fieles del Ordinariato, tema tratado en el Artículo 5, las nuevas Normas complementarias especifican el caso de una persona que ha sido bautizada válidamente en otra comunidad eclesial fuera de la Iglesia Católica. Cuando esto expresa la voluntad de entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, gracias a los esfuerzos y la misión evangelizadora del Ordinariato, puede ser admitido y pertenecer al Ordinariato cuando «entre en plena comunión y reciba los sacramentos de Confirmación y la Eucaristía». Además, se enfatiza que esto también se aplica a aquellos que no están bautizados válidamente, pero gracias a la acción evangelizadora del Ordinariato, han descubierto la fe para recibir todos los sacramentos de iniciación.

Se introduce una novedad en el artículo 10 que trata sobre el clero. En el párrafo 2 anterior se especificaba que los candidatos al sacerdocio podrían recibir una formación sacerdotal particular «de acuerdo con un programa específico en el mismo seminario o en una casa de formación especialmente erigida, con el consentimiento del Consejo de Gobierno, para la transmisión del patrimonio anglicano». En las nuevas Normas complementarias, en mismo párrafo 2 se menciona a los seminaristas del Ordinariato, quienes recibirán su formación teológica con los demás seminaristas en un «Seminario o en una Facultad de Teología, de acuerdo con el Obispo diocesano o los Obispos interesados».

Simplemente agregando que tales candidatos «pueden recibir una formación sacerdotal particular», la norma se simplifica y se adapta más a las necesidades actuales. También en el artículo 10 relativo al clero, en el párrafo 5 se ha agregado que el Ordinariato, con miras a la formación permanente de sus clérigos, promoverá la participación no solo en reuniones locales organizadas por la Conferencia de Obispos y el obispo diocesano, sino también en sus programas de educación continua.

En las nuevas normas complementarias se ha insertado un artículo completo, el 15, dedicado a la celebración del Culto Divino. Se reconoce que el Misal propio de los Ordinariatos personales, llamado Culto Divino, es decir, la forma aprobada por la Santa Sede para el uso del Ordinariato, expresa y preserva el culto católico y «la digna herencia litúrgica anglicana, entendida como lo que ha alimentado la fe católica a lo largo de la historia de la tradición anglicana y ha impulsado las aspiraciones hacia la unidad eclesial».

De ahí que el subrayado de que la celebración litúrgica pública de acuerdo con la Divine Worship está «limitada a los ordinariatos personales» establecidos con la Constitución apostólica Anglicanorum coetibus. Cualquier sacerdote incardinado en el Ordinariato está autorizado a celebrar de acuerdo con la Divine Worship. Esto se aplica fuera de las parroquias del Ordinariato cuando el sacerdote celebra la misa sin la participación de los fieles, e incluso públicamente con el permiso del rector / párroco de la iglesia o de la parroquia en cuestión. Además, cuando las necesidades pastorales lo requieran, o en ausencia de un sacerdote incardinado en un Ordinariato, si se requiere, cualquier sacerdote incardinado en la diócesis o en un instituto de vida consagrada o en una sociedad de vida apostólica puede celebrar de acuerdo con el Culto divino para los miembros del Ordinariato.

Finalmente, se concede a cualquier sacerdote incardinado en la diócesis o en un instituto de vida consagrada o en una sociedad de vida apostólica concelebrar de acuerdo con Divine Worship.

de Nicola Gori

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24 de Abril de 2019

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