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Un mundo que preocupa

· Llamamiento del Pontífice y del consistorio en favor de las poblaciones de Ucrania y de los países devastados por los conflictos olvidados ·

El primer pensamiento del Papa Francisco en la apertura de la sesión del consistorio extraordinario reunido el viernes 21 de febrero, por la mañana, en el aula del Sínodo en el Vaticano, fue para Ucrania. Al dirigirse a los casi ciento cincuenta cardenales presentes, el Papa empezó así: «Quiero enviar un saludo, no sólo personal sino en nombre de todos, a los cardenales ucranios —el cardenal Jaworski, arzobispo emértio de Leópolis, y el cardenal Husar, arzobispo mayor emérito de Kiev— que en estos días sufren mucho y tienen numerosas dificultades en su patria. Tal vez sería hermoso hacerles llegar este mensaje en nombre de todos: ¿estáis de acuerdo, todos vosotros, con esto?». Con un caluroso aplauso los cardenales se adhirieron inmediatamente a la iniciativa del Pontífice. Al final de la mañana el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio cardenalicio, transmitió el mensaje con un telegrama enviado a Kiev.

El aplauso de los purpurados no fue sólo el signo de la adhesión a las palabras del Papa sino también la manifestación de las fuertes preocupaciones que recorren el consistorio extraordinario, relacionadas con la dramática situación que vive en estas horas la población ucrania y las tragedias que están ensangrentando la vida de tantos países en el mundo. Preocupaciones que encontraron eco en una declaración del director de la Sala de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, al término de la mañana. Al respecto de la dramática evolución de la situación en Ucrania, el director de la Sala de prensa refirió que se expresó el deseo de que «cese toda acción violenta y se restablezcan la concordia y la paz».

En la declaración del padre Lombardi se destaca luego que «el Santo Padre y el Colegio cardenalicio elevaron al Señor una súplica especial por los numerosos cristianos que, en diversas partes del mundo, son cada vez más frecuentemente víctimas de actos de intolerancia o de persecución. A quienes sufren a causa del Evangelio, el Santo Padre y los cardenales quieren renovar la seguridad de sus oraciones constantes, exhortándoles a permanecer firmes en la fe y a perdonar de corazón a los propios perseguidores, a imitación del Señor Jesús».

El pensamiento del Papa y de los cardenales se dirigió también «a las naciones que, en este período, son desgarradas por conflictos internos, o en cualquier caso por graves tensiones que lesionan la normal convivencia civil, como en Sudán del Sur o en Nigeria, donde una continua serie de atentados causa numerosas víctimas inocentes, en un creciente clima de indiferencia», prosigue la declaración del padre Lombardi. Del mismo modo, preocupa mucho la duración del conflicto en Siria, «que parece aún lejano de encontrar una solución pacífica duradera», y en la República Centroafricana. El Santo Padre y el Colegio cardenalicio consideran que es cada vez más urgente «la iniciativa de la comunidad internacional para favorecer la paz y la reconciliación interna, garantizar el restablecimiento de la seguridad y del Estado de derecho y permitir el acceso indispensable a las ayudas humanitarias». «Lamentablemente —se lee también en la declaración— hubo ocasión de constatar que muchos de los conflictos en curso se describen como de naturaleza religiosa, no raramente contraponiendo ocultamente cristianos y musulmanes, mientras que se trata de conflictos que tienen primariamente raíces de naturaleza étnica, política o económica». La Iglesia católica «al condenar toda violencia perpetrada en nombre de la pertenencia religiosa, no cesará de proseguir su propio compromiso en favor de la paz y la reconciliación, el diálogo interreligioso y las múltiples obras de caridad que cotidianamente suministran ayuda y consuelo a quienes sufren en cualquier parte del mundo».

En la apertura del encuentro el Papa expresó su complacencia al cardenal Kasper por su trabajo. «Ayer —dijo— antes de dormirme, pero no para adormecerme, leí, releí el trabajo del cardenal Kasper y quiero darle las gracias, porque encontré una profunda teología, también un pensamiento sereno en la teología. Es agradable leer teología serena. Y también encontré lo que san Ignacio nos decía, ese sensus Ecclesiae, el amor a la Madre Iglesia… Me hizo bien y me surgió una idea y, disculpe Eminencia si le hago pasar vergüenza, pero la idea es que esto se llama “hacer teología de rodillas”. Gracias». El padre Lombardi, por último, informó acerca de la continuación de los trabajos del consistorio, comunicando los nombres de los cardenales presidentes delegados para el próximo Sínodo: Vingt-Trois, Assis y Tagle.

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23 de Julio de 2019

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