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Un gesto valiente

· En el Ángelus dedicado al viaje en México el Papa pide a los gobernantes que suspendan las ejecuciones capitales durante el jubileo ·

Un «llamamiento a la conciencia de los gobernantes, para que se llegue a un consenso internacional para la abolición de la pena de muerte» y la invitación a «realizar un gesto valiente y ejemplar: que ninguna condena sea ejecutada en este Año santo de la Misericordia»: lo propuso el Papa Francisco en el Ángelus del 21 de febrero, durante el cual también recordó el reciente viaje a México.

Comentando con los numerosos fieles presentes en la plaza de San Pedro el Evangelio del domingo, el Pontífice relacionó los contenidos con los días transcurridos en tierras mexicanas, definiéndolos como «una experiencia de transfiguración»: porque —explicó— «el Señor nos mostró la luz de su gloria a través del cuerpo de su Iglesia, de su Pueblo santo que vive en esa tierra. Un cuerpo muchas veces herido, un Pueblo tantas veces oprimido, despreciado, violado en su dignidad». Luego reiteró que «el “baricentro” espiritual de la peregrinación fue el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe», donde rezó a «Aquella que lleva impresos en sus ojos las miradas de todos sus hijos y recoge los dolores por las violencias, los secuestros, los asesinatos, los abusos en detrimento de muchas personas pobres y de tantas mujeres». Por último también se refirió al histórico encuentro en La Habana con el patriarca Kirill.

Después de la oración mariana, Francisco, refiriéndose al congreso internacional promovido en Roma por la Comunidad de San Egidio que lleva por título «Por un mundo sin pena de muerte», aprovechó para manifestar su deseo de que éste pueda dar «un renovado impulso al compromiso por la abolición de la pena capital» y destacó que «el desarrollo, en la opinión pública, de una contrariedad cada vez mayor hacia la pena de muerte» constituye «una señal de esperanza». En este sentido comentó que en las sociedades modernas es posible «reprimir eficazmente el crimen sin quitar definitivamente a quien lo cometió la posibilidad de redimirse». De ahí la petición de «una justicia penal abierta a la esperanza de la reinserción» ya que «el mandamiento “no matarás”, tiene valor absoluto y se refiere tanto al inocente como al culpable». Y en este contexto, concluyó, el Año santo de la Misericordia «es una ocasión propicia para promover en el mundo formas cada vez más maduras de respeto de la vida y de la dignidad de cada persona», ya que «también el criminal tiene el derecho inviolable a la vida».

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8 de Diciembre de 2019

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