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Un debate abierto y claro

· Anunciados el tema y la fecha del próximo Sínodo ·

Tendrá lugar en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2015 sobre el tema «La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo» la decimocuarta Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos. Lo anunció, con autorización del Papa Francisco, el secretario general del Sínodo de los obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri, al abrir el lunes 13 de octubre, por la mañana, la undécima congregación de la Asamblea extraordinaria en curso.

Con la presencia del Papa y la participación de 184 padres, el cardenal Erdő presentó la relación post disceptationem, que recoge –explicó– «los resultados de nuestras reflexiones y de nuestros diálogos» como surgieran en la primera semana de encuentro. Posteriormente se desarrolló sobre el texto un debate amplio, abierto y claro –con las intervenciones de 41 padres sinodales– bajo la presidencia de turno del cardenal Raymundo Damasceno Assis.

Quienes tomaron la palabra en el debate libre durante la mañana fueron, entre otros, los cardenales Kasper, Pell, Braz de Aviz, Turkson, Ouellet, Ouédraogo, Filoni, Dolan, Martínez Sistach, Schönborn, Vingt-Trois, Burke, Scherer, Napier, Ryłko, Müller, Scola y Caffarra; el patriarca Gregorio III Laham, y los arzobispos Paglia y Forte.

Sobre la cuestión de la admisión a la Eucaristía de los divorciados vueltos a casar surgieron las diversas líneas ya expresadas en los días pasados. Las intervenciones de esta mañana precisaron ulteriormente en los detalles las líneas de la cuestión, tratando, sobre todo, en qué significan los conceptos de gradualidad y acogida, con sus implicaciones prácticas, y sin poner jamás en discusión la unicidad, la fidelidad y la indisolubilidad del matrimonio cristiano. Se pidió, además, una referencia explícita al bautismo, punto fundamental de todo camino de conversión. En el Sínodo, por lo demás –se recordó– no se tiene un referéndum sino un diálogo.

Durante el examen, muy atento, de la relatio –se plantearon observaciones, sugerencias y propuestas– se pidió, entre otras cosas, poner más el acento en el papel de la mujer y la maternidad, como también la relación entre Evangelio de la familia y cultura contemporánea. Sobre todo se invocó un gran aliento profético para todas las familias que, incluso a costa de enormes sacrificios, testimonian cada día la verdad cristiana del matrimonio. En definitiva –se evidenció–, sería oportuno una afirmación positiva del amor matrimonial, como también del valor social de las familias. En especial se destacó la obra de las familias misioneras –con la obra de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades– que son testimonios con su misma presencia. Y esto vale no sólo para los lugares donde la Iglesia es minoría, sino también para todas las parroquias.

Se propuso, además, indicar explícitamente a la familia como «Iglesia doméstica» y la parroquia como «familia de familias domésticas». Además, se propuso aclarar el papel específico de los dos padres y recordar igualmente la importancia de los abuelos. Una palabra más se pidió después sobre el papel de los sacerdotes en el acompañamiento de las familias. Y sobre la cuestión antropológica que evidencia el misterio trinitario. Por el contrario, se mencionó también el problema de la falta de fe, que está en la base de muchos fracasos.

Respecto a la cuestión de los homosexuales, se pidió una formulación que tenga en cuenta a las personas pero que no contradiga de ninguna forma la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia.

Otras intervenciones se centraron en cuestiones referidas al diálogo ecuménico. Muchas voces de África pusieron de relieve lo específico de ese continente: se destacó así el nudo problemático de la poligamia y la petición de que las organizaciones internacionales se preocupen más bien de llevar alimento y medicinas, y no programas contra los nacimientos.

Posteriormente se propuso una palabra más fuerte sobre el drama del aborto así como la cuestión de la reproducción asistida, y la explotación sexual, que incluye la pornografía en red, la prostitución y la trata de seres humanos. Algunos padres, por último, pusieron en evidencia una analogía entre el Sínodo y el clima que se vivió en el Concilio Vaticano II.

El texto completo en italiano de la relación post disceptationem

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24 de Marzo de 2019

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