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Trabajando sobre la relación final

· El proyecto de texto presentado y debatido en el aula por los padres sinodales ·

El Sínodo sobre la familia está trabajando sobre la relación final. El proyecto de texto se presentó el jueves 22 de octubre, por la tarde, durante la decimoquinta congregación general, con la presencia del Papa Francisco. Participaron en la misma 264 padres, bajo la presidencia del cardenal Vingt-Trois.

Al inicio de los trabajos, el Pontífice anunció la decisión de instituir un nuevo dicasterio y de haber constituido una comisión especial para establecer las competencias sobre los laicos, la familia y la vida. Durante la sesión se completó la elección de los doce miembros del consejo de la Secretaría general del Sínodo de los obispos.

El cardenal Péter Erdő introdujo luego brevemente y en general el proyecto de la relación final, redactado por la comisión ad hoc nombrada por el Papa, y destacó, en particular, el espíritu sinodal de la misma. El cardenal Lorenzo Baldisseri habló de la metodología para la elaboración del proyecto e informó, entre otras cosas, que los modos presentados por los círculos para la redacción del testo fueron 1355, teniendo en cuenta todos los presentados sobre las tres partes del Instrumentum laboris. El borrador del proyecto de la redacción final se entregó a continuación a los padres sinodales.

Durante la congregación se leyó también el borrador de una declaración de los padres acerca de la situación de las familias en Oriente Medio, cuyo texto definitivo se votará y se dará a conocer el sábado 24.

Mientras tanto, el viernes 23 de octubre, por la mañana, cincuenta y un padres sinodales tomaron la palabra para proponer a la comisión para la elaboración de la relación final una serie de sugerencias, modificaciones, observaciones, reelaboraciones, añadidos y explicaciones al proyecto del texto presentado el jueves por la tarde y entregado a todos los participantes. Además, numerosas intervenciones escritas se presentaron en la secretaría. Ahora la comisión considerará todas las aportaciones, para mejorar ulteriormente el texto que se leerá en el aula el sábado por la mañana y luego será votado por la tarde.

Presidida por el cardenal Tagle, la decimosexta congregación fue la última con intervenciones públicas antes de la conclusión de la asamblea. Participaron en la misma 265 padres sinodales.

En las intervenciones, cada una con una duración de tres minutos, se expresó ante todo unánime aprecio y reconocimiento por el gran trabajo realizado por la comisión, que redactó el texto teniendo en cuenta, según lo expresado, de todo lo dicho en el aula y en los círculos menores. El proyecto de la relación final —se afirmó también durante el debate— con su mirada sobre la familia recuerda el espíritu del Concilio Vaticano II. La Iglesia, en síntesis, quiere ser una compañera de viaje que no camina ni delante ni detrás de las personas. Sino estando a su lado, llevándolas de la mano.

El Sínodo —se puso de relieve en diversas intervenciones— quiere relanzar la misión de la Iglesia con su mensaje fuerte y valiente, lleno de ternura y esperanza sobre todo hacia las situaciones de fragilidad, porque la Iglesia no es un fin en sí misma sino lumen gentium. Por eso el texto, redactado con el pensamiento dirigido a las familias, quiere ser una propuesta para renovar la actitud pastoral de la Iglesia y para relanzar un diálogo, en especial con quienes viven situaciones de dificultad.

Diversas voces, luego, destacaron el espíritu de sinodalidad y colegialidad entorno al Papa, que significa caminar juntos y no unos contra otros. Y no faltó un especial agradecimiento al Papa Francisco por su estilo de escucha y por haber pensado en un itinerario sinodal de dos años, haciendo posible una reflexión más amplia y profunda.

El pensamiento de muchos padres sinodales se dirigió a las numerosas familias que contribuyeron directamente en los trabajos, sosteniéndolos también con la oración. Se volvió a hacer referencia explícita al testimonio de santidad de las familias cristianas, desde Áquila y Priscila —esposos y mártires, discípulos de san Pablo— hasta los esposos Martín, los padres de santa Teresa de Lisieux, canonizados el domingo pasado durante el Sínodo mismo.

Entre los temas del debate, franco y abierto, se trató también sobre la situación de los divorciados vueltos a casar, la homosexualidad, la espiritualidad familiar, la relación entre conciencia y ley moral, la formación de personal pastoral, la atención a las personas con discapacidad y las graves cuestiones de la persecución contra los cristianos, las guerras y los emigrantes. Se presentó, además, una serie de propuestas concretas, incluida una comisión patriarcal para Oriente Medio. Entre otros, tomaron la palabra los cardenales Vegliò, Bassetti, Marx, Lacroix, Caffarra, Scola, Müller, Eijk, Bagnasco, Nichols, Collins, Urosa Savino, Schönborn, Ouellet, Martínez Sistach, Amato y Sarah, los patriarcas Gregorio III Laham y Louis Raphaël I Sako, los arzobispos Forte, Shevchuk, Kurtz y Arancedo, los obispos Solmi y Vesco.

La decimosexta congregación inició con la oración. En la breve homilía monseñor Jan Vokál, obispo de Hradec Králové, República Checa, alertó acerca del riesgo de perder la propia identidad en el actual caótico contexto social. E indicó precisamente en la misericordia la herencia del Papa Juan Pablo II, de quien el jueves 22 se celebró la memoria litúrgica.

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26 de Junio de 2019

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