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Soy un hombre normal
y me gusta ser sacerdote

· El Papa Francisco entrevistado por el director del «Corriere della Sera» ·

«Nos encontramos en un pequeño salón en Santa Marta –escribe Ferruccio de Bortoli, director del “Corriere della Sera”, en la entrevista al Papa Francisco publicada en el diario milanés y en español en el diario argentino «La Nación» del 5 de marzo pasado–. El Papa de improviso por una puerta, con la cara distendida y sonriente. Se divierte con los grabadores que la ansiedad senil del periodista colocó sobre la mesa. “¿Funcionan todos? ¿Sí? Menos mal”. ¿El balance de este año? No, los balances no le gustan. “Yo sólo hago balance cada 15 días, con mi confesor”».

«Usted dijo que la “franciscomanía” no duraría mucho –continúa de Bortoli–. ¿Hay algo de su imagen pública que no le guste?». «Me gusta estar entre la gente –respondió el Papa–, junto a los que sufren, y andar por las parroquias. No me gustan las interpretaciones ideológicas, una cierta mitología del Papa Francisco. Cuando se dice, por ejemplo, que salgo de noche del Vaticano para ir a darles de comer a los mendigos de Via Ottaviano... Jamás se me ocurriría. Sigmund Freud decía, si no me equivoco, que en toda idealización hay una agresión. Pintar al Papa como si fuese una especie de Supermán, una especie de estrella, me resulta ofensivo. El Papa es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal». «El próximo viaje a Tierra Santa –pregunta también el director del “Corriere della Sera”– ¿conducirá a un acuerdo de intercomunión con los ortodoxos que Pablo VI, hace cincuenta años, había casi llegado a firmar con Atenágoras?».

Estamos todos impacientes por obtener resultados «cerrados», responde el Papa, «pero el camino de la unidad con los ortodoxos quiere decir, sobre todo, caminar y trabajar juntos. En Buenos Aires, a los cursos de catequesis, venían diversos ortodoxos. Yo pasaba la Navidad y el 6 de enero junto con sus obispos, que a veces pedían incluso consejo a nuestras oficinas diocesanas. No sé si es verdadero el episodio que se cuenta de Atenágoras que habría propuesto a Pablo VI de caminar ellos juntos y mandar a todos los teólogos a una isla a discutir entre ellos. Es una broma, pero es importante que caminemos juntos. La teología ortodoxa es muy rica. Y creo que ellos en este momento tienen grandes teólogos. Su visión de la Iglesia y de la sinodalidad es maravillosa».

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17 de Noviembre de 2019

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