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Sor Małgorzata y las mujeres en la Iglesia

Sor Małgorzata Chmielewska, al ser preguntada por el semanario de Cracovia «Tygodnik Powszechny» sobre las palabras que el Papa Francisco había pronunciado respecto al papel de las mujeres en la Iglesia durante su entrevista a la «Civiltà Cattolica», declaró que la Iglesia masculina puede funcionar como institución, pero no como comunidad. «En efecto, Dios creó al hombre y a la mujer, y el mundo dividido o privado de una de las dos partes, está incompleto. No se trata de intercambiar las tareas. No veo diferencia de valor –afirmó la religiosa, superiora de la Comunidad Pan de Vida– entre el ministerio de un obispo y la asistencia a niños minusválidos. La primera es una tarea masculina; la segunda, con mayor frecuencia, es una tarea femenina. El problema consiste en que la voz de las personas que asisten a los niños (y solo se trata de un ejemplo) no se oye en la vida de la Iglesia. No está presente ni en su enseñanza ni en su vida diaria. Parecería que la experiencia de la fe de millones de mujeres tuviera en la Iglesia un significado menor. Quizá por este motivo el lenguaje de la predicación a menudo parece limitado, separado de la vida diaria, forjado en instituciones académicas por hombres alejados de la realidad. Así, cuando llega un Papa de la Argentina que lava los pies a una muchacha, la gente se conmueve intensamente. ¿Por qué? Diría, con tono provocador, que las mujeres, ocupadas como están en cosas concretas, no tienen ni tiempo ni ganas de combatir para tener mayor cabida.  El Papa no invita a luchar, sino a construir un modelo de relaciones entre hermanos y hermanas, relaciones no corporativas en esta extraña corporación donde los que dirigen son solo hombres. El problema no es el sacerdocio femenino, mi sueño no es convertirme en obispo. Solo querría que la experiencia de mis hermanas que viven la fe fuera considerada una riqueza de la Iglesia. Jesús estaba rodeado por mujeres, apreciaba su fe y su compromiso, invitaba a imitar su ejemplo. Pienso, con algo de malicia, que eligió a los apóstoles entre los hombres porque sabía que si hubiera llamado a mujeres, sus hijos se habrían quedado sin almuerzo, en los hogares habría reinado el desorden y los hombres, en lugar de poner de su parte, se habría puesto a discutir sobre política y religión. Las palabras del Papa son una invitación a buscar no solo la reconciliación entre los sexos, sino también su unión al servicio de la Iglesia.

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23 de Febrero de 2020

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