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Roncalli

En Sotto il Monte, en Bérgamo (Italia), nació Angelo Giuseppe Roncalli el 25 de noviembre de 1881. Pasó la infancia en su pueblo natal, creciendo en una familia rural y de humildes orígenes. En 1892 entró en el seminario de Bérgamo, donde en 1895 inició a escribir las «notas espirituales» que luego formarán parte del Diario del alma. En 1900 fue enviado a Roma, donde se doctoró en teología y, en 1904, recibió la ordenación sacerdotal. Al ser llamado al año siguiente a Bérgamo por el obispo Radini Tedeschi, pasó a ser su secretario y estuvo a su lado hasta 1914, asimilando de él la vivacidad pastoral y el espíritu reformador.

Después de la experiencia de la guerra, pasó a ser director espiritual del seminario mayor. En 1921 se trasladó a Roma para asumir el cargo de presidente del consejo central de la Obra de la propagación de la fe.

El 3 de marzo de 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico en Bulgaria. Recibió la ordenación episcopal el 19 de marzo sucesivo, eligiendo como lema Oboedentia et pax. El 17 de noviembre de 1934 pasó a ser delegado apostólico en Turquía y en Grecia, y el 23 del mismo mes administrador apostólico del vicariato de Constantinopla. Luego, el 23 de diciembre de 1944, fue trasladado a Francia, donde fue nuncio apostólico durante ocho años. Como conclusión de su mandato, el 12 de enero de 1953 Pío XII lo creó cardenal y tres días después lo nombró patriarca de Venecia.

En 1958, tras la muerte del Papa Pacelli, participó en el cónclave que inició el 25 de octubre. Ya con setenta y siete años, después de once escrutinios, fue elegido Papa el día 28 por la tarde, con una elección que se interpreta en el signo de la «transición» al término del largo y arduo pontificado del Papa Pacelli.

Apenas tres meses después, el 25 de enero de 1959, en la basílica de San Pablo Extramuros, anunció por sorpresa su intención de convocar «un concilio ecuménico para la Iglesia universal», manifestando también la voluntad de convocar un Sínodo diocesano para Roma y actualizar el Codex iuris canonici. Fue una decisión inesperada y clamorosa, que suscitó un eco amplísimo en la opinión pública y orientó de modo prominente todo su pontificado. Desde ese día, en efecto, se dedicó con determinación a la realización de la asamblea, que después de tres años de preparación se abrió el 11 de octubre de 1962 en presencia de más de dos mil obispos y numerosos observadores de Iglesias no católicas reunidos en San Pedro. Fue el mismo Pontífice quien concluyó el primer período de trabajos conciliares el 8 de diciembre sucesivo, indicando la perspectiva del «largo camino» que aún quedaba por recorrer y que llevó a término su sucesor Pablo VI.

Si el Concilio absorbió la gran parte de sus energías, no se deben olvidar las demás líneas maestras de un pontificado que se presentó profundamente radicado en la dimensión pastoral y episcopal del servicio papal. En cinco años se multiplicaron las visitas y los encuentros con los fieles de Roma, se consolidó la internacionalización del Colegio cardenalicio y se valorizó cada vez más el papel de los episcopados locales. La tendencia al diálogo encontró terreno fértil sobre todo en el campo ecuménico y en el de las relaciones con las demás religiones. Al mismo tiempo se inició la política de apertura orientada a mejorar las relaciones entre la Santa Sede y los países del bloque comunista, mientras que crecía la autoridad del Pontífice en el escenario internacional, como lo demuestra, entre otras cosas, la acción pacificadora durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962. El Papa Roncalli dedicó a la paz también su octava y última encíclica Pacem in terris, publicada en abril de 1963. Precisamente en esos meses sus condiciones de salud se agravaron repentinamente por el avance del tumor que se le había diagnosticado en el otoño precedente. Murió el 3 de junio de 1963. El 18 de noviembre de 1965, durante el último período del Concilio, el Papa Montini anunció el inicio de la causa de beatificación, junto con la del predecesor Pío XII. Fue proclamado beato por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000.

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