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Riquezas de las iglesias jóvenes

«Es cierto, la relación entre católicos y anglicanos hoy es buena, nos amamos como hermanos». Con esta definición de fraternal y genuina cercanía ecuménica, Francisco comenzó a responder las preguntas en la Catedral Anglicana de Roma. Habiendo definido el diálogo entre cristianos de distintas confesiones como un camino en sí mismo, utilizó una figura que describe con realismo ese transitar común «dos pasos adelante, medio paso atrás». Lo importante para el Papa Bergoglio es siempre no detenerse y confiar en el kairos del Señor «Pero caminamos juntos, vamos juntos. Por ahora está bien. Cada día tiene sus preocupaciones».

Durante el tiempo de respuestas, tuvo dos referencias a su vivencia en Buenos Aires. Me referiré a una de ellas. La llega de la Biblia de la Reforma a Argentina vino de mano del misionero anglicano John Amstrong en 1825, quién además comenzó sus tareas pastorales en la Catedral Anglicana a pocos metros de la Catedral Católica de Buenos Aires. Amstrong también inició la tarea permanente de la Sociedad Bíblica Británica y extranjera, predecesora de la Sociedad Bíblica Argentina.

Los anglicanos, llevaron sus misioneros al pobrísimo norte argentino donde habitaban distintas etnias indígenas, tobas, wichí, chorotes, etc. La tarea pastoral se fue acompañando a la traducción de la Biblia a esas lenguas de los pueblos originarios.

El Cardenal Bergoglio conocía bien esa tarea en donde la Biblia y la pastoral aborigen eran puentes muy fuertes del diálogo ecuménico entre anglicanos y católicos.

Es en ese contexto que Francisco cita a su hermano y amigo el obispo Gregory Venables, amistad que quien escribe conocía y compartía, del mismo modo que la tarea ecuménica con la traducción y la difusión bíblica. El obispo Venables fue vicepresidente de la Sociedad Bíblica Argentina y un servidor director institucional por esos años. Francisco lo expresó de ésta manera:«Yo era muy amigo de los anglicanos en Buenos Aires, porque la parte de atrás de la parroquia de la Merced se comunica con la catedral anglicana. Era muy amigo del obispo Gregory Venables, muy amigo. Pero hay otra experiencia: en el norte de Argentina están las misiones anglicanas con los aborígenes y las misiones católicas con los aborígenes, y el obispo anglicano y el obispo católico de allí trabajan juntos, y enseñan» Más tarde volvió sobre esta experiencia resaltando que esta facilidad de camino ecuménico profundiza su comunión a la vez de sus propias identidades confesionales: «Es más fácil el ecumenismo allí, es más fácil, que no significa más superficial, no, no es superficial. Ellos no negocian la fe y la identidad. Ese aborigen te dice en el norte de Argentina: “Yo soy anglicano”. Pero no está el obispo, no está el pastor, no está el reverendo... “Yo quiero alabar a Dios el domingo y voy a la catedral católica” y viceversa. Son las riquezas de las iglesias jóvenes».

Francisco también despejó cualquier conflicto que pueda haber en intentar privilegiar el ecumenismo del diálogo teológico al otro orientado a la caridad y gestos concretos de misericordia en común. Para esto también se refirió a su experiencia desde las “iglesia jóvenes”. Expresó que: «Creo que esto es una riqueza que nuestras iglesias jóvenes pueden llevar a Europa y a las iglesias que tienen una gran tradición. Y nos dan la solidez de una tradición muy, muy cuidada y muy pensada…tal vez es más fuerte en la búsqueda teológica el ecumenismo en una Iglesia más madura , más envejecida en la búsqueda, en el estudio de la historia, de la teología, de la liturgia, como es la iglesia en Europa. Y creo que a nosotros nos haría bien, a ambas iglesias: de aquí, desde Europa enviar algunos seminaristas a hacer experiencias pastorales a las iglesias jóvenes, aprendes mucho».

Francisco definió también al diálogo ecuménico como un viaje. Sin dudas que en lo personal, desde aquellas enriquecedoras experiencias anglicano-católicas en Buenos Aires hasta su visita histórica a la Catedral «All Saints Anglican Church» muchos nos hemos visto incluidos como observadores emocionados en su propio vuelo ecuménico.

Marcelo Figueroa

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