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Renacimiento de los escombros

· Durante la visita a Carpi y a Mirandola el Pontífice reza por las víctimas del terremoto e invita a no ceder a la desconfianza ·

«Hay quien se queda atrapado en los escombros de la vida y quien, como vosotros, con la ayuda de Dios levanta los escombros y reconstruye con paciente esperanza»: es la apreciación que el Papa Francisco dirigió a los fieles de la diócesis de Carpi, donde fue en visita pastoral el 2 de abril, para expresar cercanía a la gente de esta tierra golpeada por el terremoto de 2012.

El Pontífice pasó nueve intensas horas en esa franja de tierra emiliana, haciendo parada también en Mirandola, donde rindió homenaje a las víctimas del terremoto depositando unas flores en el altar de la catedral — todavía inhabitable y sostenido por andamios — y después delante del monumento erigido en la fracción de San Giacomo Roncole para recordar a los que perdieron la vida en el terrible evento.

Durante la misa celebrada por la mañana en la plaza Martini, en Carpi, el Papa hizo referencia a las lecturas del quinto domingo de Cuaresma, en particular al Evangelio de la resurrección de Lázaro, para proponer a los fieles una reflexión muy actual sobre el significado del sufrimiento humano. «También nosotros — dijo en la homilía — estamos invitados a decidir de qué parte estar. Se puede estar de parte del sepulcro o de parte de Jesús». De hecho, explicó, «frente a los grandes “por qué” de la vida tenemos dos caminos: mirar melancólicamente los sepulcros de ayer y de hoy, y acercar a Jesús a nuestros sepulcros». En realidad, «cada uno de nosotros tiene ya un pequeño sepulcro, alguna zona un poco muerta dentro del corazón: una herida, un mal recibido o hecho, un rencor que no da tregua, un remordimiento que va y vuelve, un pecado que no se logra superar». Desde aquí la exhortación conclusiva: «Identificamos hoy estos pequeños sepulcros nuestros que tenemos dentro y allí invitamos a Jesús».

Al finalizar la celebración el Papa guió la oración del Ángelus, introduciendo la oración mariana con algunos llamamientos a la solidaridad con los países en particular dificultad: en primer lugar Colombia, donde una gigantesca avalancha de barro, causada por las lluvias torrenciales, invistió la ciudad de Mocoa, provocando numerosos muertos y heridos; también la región del Kasai en la República Democrática del Congo, desde donde continúan llegando noticias de sangrientos enfrentamientos armados; finalmente por Venezuela y Paraguay. «Rezo por esas poblaciones, muy queridas por mí — dijo al respecto de estos dos países latinoamericanos — e invito a todos a perseverar sin cansarse, evitando toda violencia, en la búsqueda de soluciones políticas».

Sucesivamente en el seminario obispal de Carpi el Papa almorzó con los obispos, los sacerdotes ancianos residentes en la casa del clero y los seminaristas, después quiso reunirse en privado en la capilla, durante una hora, con los sacerdotes diocesanos y los alumnos del seminario, junto con los religiosos y las religiosas locales, respondiendo a preguntas sobre distintos temas, entre los cuales la sinodalidad, las relaciones entre presbíteros y dentro de la comunidad, la implicación de los laicos y su responsabilidad en la Iglesia, el lenguaje para hablar de Dios a los jóvenes de hoy.

Finalmente el Pontífice llegó a Mirandola, donde se reunió con las poblaciones golpeadas por el terremoto de hace cinco años. «Hoy yo estoy entre vosotros para confirmaros el afecto de toda la Iglesia y para testimoniar a cada uno mi cercanía y mi aliento para el camino que todavía queda por hacer en la reconstrucción» dijo en el discurso dirigido a los fieles, después de que el obispo de Carpi lo había saludado anunciando a la comunidad ciudadana el próximo inicio de las obras de reparación y restauración de la catedral de Santa Maria Assunta. «Las heridas ha sido sanadas», dijo Francisco, pero «permanecen y permanecerán durante toda la vida las cicatrices. Y mirando estas cicatrices — deseó — tenéis la valentía de crecer y hacer crecer a vuestros hijos en esa dignidad, en esa fortaleza, en ese espíritu de esperanza, en esa valentía que vosotros habéis tenido en el momento de las heridas». Del Pontífice un llamamiento también para la recuperación de los centros históricos, «lugares de la memoria» y «espacios indispensables de la vida social y eclesial».

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19 de Septiembre de 2019

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