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Profecía, proximidad y esperanza

· Tres palabras claves del Papa a las personas consagradas ·

Profecía, proximidad y esperanza: son las tres palabras clave que el papa Francisco ha dado este lunes 1 de febrero por la mañana a los participantes del Jubileo de la vida consagrada. Mañana, martes 2, el Pontífice celebrará para ellos la santa misa en la fiesta de presentación del Señor con que concluirán el año de la vida consagrada y el encuentro internacional organizado por el dicasterio competente con la participación de religiosos y laicos en representación de los institutos y sociedades masculinos y femeninos.

Como en tantas ocasiones, Francisco ha entregado el texto que tenía preparado al cardenal prefecto y ha decido improvisar su discurso, que duró cerca de media hora, con «lo que me viene al corazón», enriqueciéndolo con confidencias y reflexiones personales.

A propósito de la obediencia, el Papa ha explicado la importancia de la obediencia en la Iglesia advirtiendo sobre la «semilla de la anarquía», «que planta el diablo». El Pontífice ha explicado que a la obediencia humana siempre le falta algo ya que «la perfecta obediencia es la del Hijo de Dios», y ha pedido a los presentes redescubrir la obediencia como una auténtica «donación del corazón» puesto que esta «es profecía», es decir, «decirle a la gente que hay un camino de la felicidad, de grandeza, un camino que te llena de alegría».

El segundo concepto analizado por Francisco ha sido la proximidad, recordando que el primer prójimo de un consagrado es el hermano y la hermana de la comunidad., y adviritiendo que «hacerse consagrados no significa subir escalones en la sociedad» sino que «la vida consagrada debe llevar a la cercanía con la gente, cercanía física y espiritual». De ahí que haya insistido en la necesidad de huir del terrorismo del chismorreo que destruye y aleja.

Por último, refiriéndose a la esperanza, el Pontífice ha hablado del «descenso de las vocaciones» religiosas, llamando la atención sobre el peligro que se corre «cuando una congregación religiosa, ve que no tiene hijos y comienza a ser más pequeña, se aferra al dinero» y «el dinero es el estiércol del diablo». Frente a esto, Francisco ha asegurado que «la esperanza solo está en el Señor porque el dinero no te la dará nunca». Y ha invitado a «rezar sin cansarse, rezar con intensidad a Dios porque nuestra congregación necesita hijos e hijas».

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25 de Febrero de 2020

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