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Por una nueva ética del trabajo

· ·Frente a las desigualdades sociales el Papa invoca responsabilidad y transparencia ·

Y en la misa en Santa Marta recuerda que la mujer no es un objeto

«Renovar el trabajo en un sentido ético significa renovar toda la sociedad, ahuyentando el fraude y la mentira, que envenenan el mercado, la convivencia civil y la vida de las personas, especialmente la de las más débiles». Lo dijo el Papa Francisco a los participantes del congreso nacional de la Federación de maestros del trabajo de Italia, recibidos en audiencia el viernes por la mañana, 15 de junio, en el Aula Pablo VI.

Recordando que aun hoy en el mundo muchas personas «permanecen excluidas del progreso económico» y «sufren por la falta de perspectivas positivas para el futuro», el Pontífice exhortó a no sofocar en la gente y en particular en los jóvenes «el derecho a la esperanza». Que, explicó, «pasa por la propia actividad e iniciativa, es decir por el propio trabajo, y nunca solamente por los medios materiales disponibles».

Por esta razón, continuó, «una sociedad que no se base en el trabajo, que no lo promueva concretamente, y que no se preocupe por aquellos que están excluidos», está condenada a «la atrofia y a la multiplicación de las desigualdades». Al contrario, «una sociedad que, en un espíritu subsidiario, intente que dé fruto el potencial de cada mujer y cada hombre, de cualquier origen y edad, realmente respirará a pleno pulmón y podrá superar los obstáculos más grandes recurriendo a un capital humano casi inagotable y poniendo a todos en la situación de convertirse en artífices de su propio destino». En particular Francisco invitó a reservar una atención primordial a la «cuestión moral», subrayando la necesidad de que los valores de la «corrección, responsabilidad y transparencia» sean testimoniados y difundidos «en todo el contexto social, especialmente en el laboral».

En el fondo del vínculo entre ética y sociedad, también la homilía de la misa celebrada poco antes en Santa Marta había tocado un tema crucial como la explotación y mercantilización de la mujer. «En los programas televisivos, en las revistas, en los periódicos, se hace ver a la mujer ocmo un objeto del deseo, de uso», denunció el Papa, refiriéndose también a las mueres obligadas a prostituirse y a las chicas que «por tener un puesto de trabajo deben venderse como objeto de usar y tirar»

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18 de Junio de 2019

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