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Por la prohibición universal de las bombas de racimo

· Al entrar en vigor la Convención, Benedicto XVI llama a todos los Estados a su adhesión ·

«Las bombas de racimo provocan daños inaceptables a los civiles»; por ello, el 1 de agosto, día de la entrada en vigor de la Convención para la prohibición de estos devastadores artefactos, Benedicto XVI —al término del rezo del Ángelus en el palacio pontificio de Castelgandolfo— expresósu total apoyo a ese acuerdo internacional. Ofrecemos a continuación las palabras del Santo Padre, pronunciadas en italiano.

Deseo expresar viva satisfacción por la entrada en vigor, precisamente hoy, de la Convención sobre la prohibición de las bombas de racimo que provocan daños inaceptables a los civiles. Mi primer pensamiento se dirige a las numerosas víctimas que han sufrido y siguen sufriendo graves daños físicos y morales, hasta la pérdida de la vida, a causa de estos insidiosos artefactos cuya permanencia en el terreno con frecuencia obstaculiza largamente la reanudación de las actividades diarias de comunidades enteras. Con la entrada en vigor de la nueva Convención, a cuya adhesión exhorto a todos los Estados, la comunidad internacional ha demostrado sabiduría, prudencia y capacidad para perseguir un resultado significativo en el campo del desarme y del derecho humanitario internacional. Mi deseo y aliento es que se continúe cada vez con mayor vigor en este camino, para la defensa de la dignidad y de la vida humana, para la promoción del desarrollo humano integral, para el establecimiento de un orden internacional pacífico y para la realización del bien común de todas las personas y de todos los pueblos.

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25 de Marzo de 2019

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