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Por el camino de la sinodalidad

· En la solemnidad de los principales patronos de Roma el Santo Padre habla del servicio del primado ·

Y en el Ángelus del domingo el Papa Francisco recuerda el ejemplo de Benedicto XVI

«Confirmar». Casi una consigna en una jornada en la que se celebraba el papel la Iglesia de Roma y sobre todo el de su Obispo. El Papa Francisco, Obispo de Roma, con ocasión, el sábado 29 de junio, de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo –fundadores de esta Iglesia «que preside en la caridad a todas las demás Iglesias» – volvió a proponer un concepto que le interesa mucho, el de la colegialidad episcopal, a fin de caminar juntos en lo que definió precisamente como «el camino de la sinodalidad», es decir, el camino que lleva –a la Iglesia unida– a «crecer en armonía con el servicio del primado».

En esta óptica, especial significado adquirió también la bendición y entrega de los palios a 34 arzobispos metropolitanos nombrados durante el año. No es casualidad, en efecto, que el palio represente el «signo de la comunión con el Obispo de Roma, con la Iglesia universal, con el Sínodo de los obispos». Habrían sido 35 si hubiera estado presente el arzobispo vietnamita de Huê, monseñor Lê Văn Hông, quien recibirá el Palio en su sede metropolitana. Igualmente significativa fue la presencia de una delegación enviada –como de costumbre– por el patriarca Bartolomé I. Su representante, el metropolita de Pérgamo, Ioannis, estuvo siempre junto al Papa, incluso en el momento de la oración ante la Confesión de San Pedro al término de la misa.

El Papa Francisco, durante su homilía, se detuvo en el verbo citado, «confirmar». Una misión específica a la que está llamado el Obispo de Roma: confirmar en la fe, confirmar en el amor, confirmar en la unidad. Este es «el espíritu católico, el espíritu cristiano. Este –añadió– es el camino de Jesús».

Después de la misa, en el Ángelus, el Papa Francisco volvió a hablar de los patronos de Roma, de su sacrificio hasta el martirio. Y el domingo 30 evocó «el ejemplo maravilloso» de Benedicto XVI quien muestra cómo es la «relación con Dios en la propia conciencia»: «Con gran sentido de discernimiento y valor, siguió su conciencia, esto es, la voluntad de Dios que hablaba a su corazón».

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18 de Junio de 2019

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