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​Políticas serias contra la pobreza

· El Papa en la misa para la canonización recuerda que la oración es una lucha por la paz y en el Ángelus lanza un llamamiento por las familias y el trabajo ·

En la vigilia de la Jornada mundial contra la pobreza, que tuvo lugar el lunes 17 de octubre, el Papa Francisco pidió unir «las fuerzas, morales y económicas, para luchar juntos» para que sea posible vencer este flagelo «que degrada, ofende y mata a tantos hermanos y hermanas», esperando que sean aplicadas «políticas serias para las familias y para el trabajo». El llamamiento fue lanzado en el ángelus del domingo 16, recitado con los ochenta mil fieles presentes en la plaza de san Pedro para la misa de canonización, durante la cual el Pontífice proclamó siete nuevos santos.

Se trata de Salomón Leclercq (1745-1792), José Sánchez del Río (1913-1928), Manuel González García (1877-1940), Lodovico Pavoni (1784-1849), Alfonso Maria Fusco (1839-1910), José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914) e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (1880-1906): respectivamente un religioso lasallista, un jovencísimo laico mejicano, un obispo español, tres sacerdotes –dos fundadores italianos y un «cura» argentino– y una monja carmelita descalza.

En la homilía, el Papa, comentando las lecturas de la liturgia, habló de la oración. Los nuevos santos, efectivamente, «han alcanzado la meta, han adquirido un corazón generoso y fiel, gracias a la oración: han orado con todas las fuerzas, han luchado y han vencido». El modelo es Moisés, cuyo episodio contiene un mensaje importante: «el compromiso de la oración –dijo– necesita el apoyo de otro. El cansancio es inevitable, y en ocasiones no podemos más, pero con la ayuda de los hermanos nuestra oración puede continuar, hasta que el Señor concluya su obra». Por lo demás, «este es el modo del obrar cristiano: estar firmes en la oración para permanecer firmes en la fe y en el testimonio». También porque, señaló el Papa, orar no es refugiarse en un mundo ideal, no es evadirse a una falsa quietud egoista». Por el contrario, significa «luchar, y dejar que también el Espíritu Santo rece en nosotros». Es el Espíritu Santo «quien nos enseña a rezar, quien nos guía en la oración, que nos hace orar como hijos». Justo como lo han hecho los siete nuevos santos.

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22 de Enero de 2019

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