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Paz para Gabón

· En el Ángelus el Papa reza por el País africano que atraviesa una grave crisis política ·

Y comentando el Evangelio dominical habla de las parábolas de la misericordia

«Una especial oración por Gabón, que está atravesando un momento de grave crisis política»: fue pedida por el Papa Francisco al finalizar el Ángelus del domingo 11 de septiembre, recitado con los fieles en la plaza de San Pedro. Encomendando «al Señor a las víctimas de los enfrentamientos, y a sus familiares», el Pontífice se quiso unir «a los obispos de ese querido País africano para invitar a las partes a rechazar toda forma de violencia y a tener siempre como objetivo el bien común». El Papa animó a «todos, en particular a los católicos, a ser constructores de paz respetando la legalidad, dentro del diálogo y la fraternidad».

Anteriormente, comentando el Evangelio dominical, el Pontífice se detuvo en el capítulo 15 del Evangelio de Lucas, «considerado –explicó– el capítulo de la misericordia, que recoge tres parábolas con las cuales Jesús responde a las murmuraciones de los escribas y de los fariseos» que «critican su comportamiento». Con estas tres narraciones, prosiguió Francisco, «Jesús quiere hacer entender que Dios Padre es el primero en tener una actitud acogedora y misericordiosa». Precisamente, siguió diciendo, «en la primera parábola Dios es presentado como un pastor que deja las noventa y nueve ovejas para ir en busca de la que se ha perdido. En la segunda, es comparado con una mujer que ha perdido una moneda y la busca hasta que la encuentra. En la tercera parábola Dios es imaginado como un padre que acoge al hijo que se había alejado».

En su reflexión el Pontífice individuó un «elemento común» a las tres parábolas «expresado por los verbos que significan alegrarse juntos, celebrar. No se habla de hacer lutos. Se celebra, se hace fiesta». Y si «en las primeras dos parábolas el acento está puesto en la alegría tan incontenible como para compartirla con “amigos y vecinos”», en la tercera «se pone en la fiesta que nace ne el corazón misericordioso y se expande por toda su casa». A propósito el Papa puso de manifiesto que «Esta fiesta de Dios para quieres vuelven a Él, arrepentidos, es más que nunca entonada en el Año jubilar que estamos viviendo».

Es decir, concluyó el Papa, «Con estas tres parábolas, Jesús nos presenta el verdadero rostro de Dios, un Padre con los brazos abiertos, que trata a los pecadores con ternura y compasión». Y «la parábola que más conmueve es aquella del padre que abraza al hijo encontrado». Porque, reiteró Francisco, «Dios espera siempre nuestro reanudar el viaje, nos espera con paciencia, nos ve cuando todavía estamos lejos, sale a nuestro encuentro nos abraza, nos besa, nos perdona ¡Así es Dios! ¡Así es nuestro Padre!». Y «Y su perdón borra el pasado y nos regenera en el amor. Olvida el pasado: ésta es la debilidad de Dios». Precisamente «cuando nos abraza y nos perdona, pierde la memoria, ¡No tiene memoria! Olvida el pasado. Cuando nosotros pecadores nos convertimos y salimos a su encuentro por Dios, no nos esperan reproches y asperezas, porque Dios salva, nos vuelve a acoger en casa con alegría y lo celebra».

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20 de Marzo de 2019

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