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​Paraguay

Al sólo saber que el Papa, a su vuelta de Filipinas de este año, declaró que visitará Ecuador, Bolivia y Paraguay, ha sido un júbilo generalizado. Familias y Parroquias, Laicos y Religiosos y Sacerdotes comenzamos a soñar cómo podrá desarrollarse la visita. Como Pueblo de Dios, pusimos en las manos de Dios y de la Virgen Santísima de la Asunción la visita pastoral a nuestro país. Todos contentos por la predilección especial que sentíamos de parte del Papa Francisco hacia nuestra Nación, nuestra cultura, lengua, fe.

De estos valores la Mujer Paraguaya ha sido portadora y transmisora hasta el día de hoy, y de siempre. Y cuando entonces Cardenal Jorge Bergoglio había enaltecido a la Mujer Paraguaya, diciendo entre otro, que la Virgen de Caacupé es paraguaya.

El pueblo paraguayo es eminentemente religioso. Ha vivido y vive la religiosidad popular con fuerza y convicción. Para la Iglesia es un enlace potente con el Evangelio de Jesucristo y signo de pertenencia eclesial. La devoción a la Virgen María y a los Santos se expresa en casa mediante los nichos o altarcitos en el ángulo de la sala más importante; en los novenarios; en las procesiones y en las peregrinaciones, especialmente a la Virgen de Caacupé. Son momentos fuertes de evangelización y celebraciones populares religiosas y sociales.

Esta visita del Papa también será un torrente de gracia, de solidaridad, de amistad creciente, y experimentaremos sacramentalmente el Amor de Dios Uno y Trino. Serán días históricos de unidad, de colaboración, de ponernos juntos en la mira del mundo que, otra vez, nos acompañará con su aprecio, estima y oraciones. En esos días venideros, viviremos plenamente la Iglesia en su doble dimensión, la que evangeliza y que a su vez recibe, en nuestra situación actual la Buena Nueva. Necesitamos de Dios, de su amor y misericordia, para lanzarnos, cada vez más a ser una Nación unida, fraterna, comprometida y esperanzadora.

Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid
arzobispo de Asunción

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21 de Septiembre de 2019

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