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​Para romper las cadenas
de las esclavitudes modernas

· Una publicación recoge las intervenciones del congreso realizado en el Vaticano sobre la trata ·

Desde la nota escrita de su puño y letra (mayo 2013), en la cual Papa Francisco nos pedía «estudiar el tráfico humano y la esclavitud moderna», me ha quedado claro que se habría pedido a la PACS salir a la realidad de su cómoda zona, hecha de abstractas discusiones teóricas, unidas, usando un eufemismo, de manera tenue.

La PACS entonces, se ha encontrado ante tres tareas: la primera, construir un consenso interno; la segunda, formar alianzas externas y; la tercera, valorar dónde y cómo ejercer una presión política efectiva.

Antes de afrontar estos tres puntos, era necesario educarnos a nosotros mismos: en relación con los 30 millones de personas, víctimas del tráfico humano (según estimaciones de la ONU), en trabajos forzados y prostitución, tráfico de órganos y esclavitud doméstica. Por ello, el seminario inicial (noviembre 2013) consistió en escuchar las enseñanzas e informaciones de ilustres representantes de las Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la Unión Europea, Interpol y comisarías de policía encargadas de la captura de traficantes.

La asamblea plenaria de la PACS (abril 2015) representó nuestra madurez. Nuestras recomendaciones fueron enérgicas y todas centradas en las víctimas. En acordar plenamente que la «criminalización» de traficantes fuese una condición necesaria para la eliminación del tráfico, pero subrayamos que no fuese condición suficiente para eradicar las consecuencias en los supervivientes. Se hacía poco, a parte de los esfuerzos de agencias de voluntarios y órdenes religiosas, para devolver a estos últimos la dignidad y reintegrarlos en el tejido humano como seres libres. Entonces, los puntos de vista de la PACS se volvieron más exactos; si nuestras recomendaciones tenían un lema, ese era «la reintegración no la repatriación».

El 1 de septiembre de 2015 fue adoptado un texto definitivo de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, que en el número 8.7 aconseja «Adoptar medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la eliminación de la esclavitud moderna y al tráfico de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil».

Margaret S. Archer 

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25 de Junio de 2018

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