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Para que crezca la esperanza

«En un clima de frágil esperanza» la comunidad católica de Erbil –el núcleo originario junto a muchas familias de desplazados– se prepara para la inminente Navidad.

Es lo que narra el arzobispo de Erbil de los Caldeos, Bashar Matti Warda. Un testimonio que llega de la capital del Kurdistán iraquí, donde desde hace aproximadamente un año y medio ha encontrado amparo la mayor parte de los 120.000 cristianos de Mosul y de la Llanura de Nínive la cual huye de la avanzada por parte de los militares del así llamado Estado islámico. Muchos, sobre todo entre los desplazados, explica el prelado a la agencia AsiaNews, «tienden a identificarse con la Sagrada Familia» de Nazaret, obligados a estar lejos de sus propios hogares y de la propia tierra. Aunque si la mayor parte de ellos no vive más en tiendas, las dificultades siguen siendo muchas sobre todo para quien busca trabajo.

Para monseñor Warda, el deseo más grande para los desplazados «sigue siendo el de volver a las ciudades o aldeas de origen», donde poder «volver a comenzar la reconstrucción del futuro». En esta perspectiva, advierte, es importante que «se mantenga viva» en ellos la esperanza. Para esto, añade, es esencial que los católicos de Occidente en este período de preparación a la festividad de Navidad, continúen «rezando por nosotros» y «mantengan viva, contándola, nuestra historia y nuestros sufrimientos».

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18 de Septiembre de 2019

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