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Odyssée de la Vie

· El film ·

Al cabo de tres semanas de vida, el embrión es grande como la cabeza de un alfiler, pero ya comienza a desarrollar los hemisferios cerebrales, la médula espinal, “un corazón rudimentario”. Después, rápidamente, cobra la forma de un pez, de un anfibio, de un reptil, y después de un mes pasa de una célula a “millones de células organizadas perfectamente entre sí”. Durante el segundo mes, su aspecto ya es humano: surgen dos “protuberancias negras” que, aunque están desprovistas de párpados, son los ojos. Y, mientras crece un milímetro por día, se delinean las piernas y los brazos, y la cola se recoge en el coxis. Es emocionante seguir este proceso –aún tan misterioso a pesar del progreso de la ciencia– en un film que une la poesía del relato al realismo de imágenes fuertes, elaboradas por un equipo de médicos con el uso de una computadora electrónica. Rodado en 2005, Odisea de la vida, con la dirección de Nils Tavernier, tiene el gran mérito de satisfacer una de las mayores curiosidades humanas de todos los tiempos: ¿qué sucede en el vientre de la mujer durante los nueve meses que preceden al nacimiento? El documental enfoca la espera de Julia, la primera hija de Bárbara y Manu, alternando continuamente entre el interior (el universo de la pequeña) y el exterior (la alegría, el temor, las expectativas de los padres). Es central el tema del agua, fuente de la vida: la burbuja protege a Julia, pero no le impide percibir el mundo exterior y el parque acuático con delfines, en el que trabaja su madre. (@SilviaGusmano)

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18 de Junio de 2019

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