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Nueve meses de inmenso valor

· La mortalidad materna es aún muy alta en el mundo ·

Aún hoy en el mundo mueren trescientas mil mujeres por año (casi una por minuto) por causas relacionadas con el embarazo y el parto, y un millón de niños (dos por minuto) en el primer día de vida. Además, cerca del 30 por ciento de las mujeres da a luz sin asistencia de personal cualificado.

El riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo varía según el área geográfica. En los países en vías de desarrollo, la tasa de mortalidad materna en 2013 fue catorce veces mayor que la de los países desarrollados (230 fallecidos respecto a 16 de un total de cien mil nacidos vivos). También en el ámbito de los países desarrollados existen discrepancias: en Europa, por ejemplo, la mortalidad materna en algunas naciones fue diez veces mayor que cualquier otro tipo de mortalidad. Con la difusión de una “cultura de la prevención”, la mayor parte de estas muertes se podría haber evitado.

Por ese motivo, el European Board and College of Obstetrics and Gynaecology (Ebcog), que representa a los ginecólogos y obstetras de treinta países europeos, acaba de presentar en el Parlamento europeo los estándares de atención para la salud de la mujer en Europa que, gracias a indicadores específicos, podrán utilizarse como importantes instrumentos de control de calidad de los centros de atención. Además, se ha movilizado con el propósito de sensibilizar a todos los que podrían contribuir a mejorar esta situación, juntamente con las principales instituciones científicas internacionales de obstetricia y ginecología del mundo, como la International Federation of Gynecology and Obstetrics (Figo), el American Congress of Obstetrics and Gynecology (Acog), el Royal College of Obstetrics and Gynaecology (Rcog) y la International Federation of Pediatric and Adolescent Gynecology (Figij).

Se calcula que, informando de modo adecuado a los futuros padres y dándoles a todas las mujeres la oportunidad de acceder a servicios sanitarios que las ayuden a prepararse para el embarazo, a afrontarlo con seguridad, se podría prevenir el 70 por ciento de las muertes maternas y el 44 por ciento de las muertes neonatales.

Todas las mujeres deberían estar informadas sobre las medidas preventivas para salvaguardar la fertilidad y el resultado positivo del embarazo. Cuando hablamos de prevención, nos referimos a la adopción de un estilo de vida sano –alimentación equilibrada, actividad física y momentos adecuados de descanso– para mantener un peso corporal óptimo, favorecer el bienestar psicofísico y evitar el cigarrillo, las drogas y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Es importante vacunarse oportunamente contra las enfermedades que, si se contraen durante el embarazo, pueden perjudicar al feto (por ejemplo, la rubeola y la varicela), así como protegerse de las enfermedades transmisibles sexualmente y, sobre todo, recordar que el segmento de edad comprendido entre los 20 y 30 años entraña menos riesgos tanto para la madre como para el feto. En efecto, para las adolescentes el embarazo representa la primera causa de muerte y los riesgos son mayores para el neonato. Por otra parte, con los años disminuye progresivamente la fertilidad y aumenta el riesgo de complicaciones graves durante el embarazo. Es conveniente dejar pasar por lo menos dos años entre un embarazo y otro, para reducir el riesgo de mortalidad neonatal. De igual modo, es importante que profesionales cualificados sigan periódicamente a la embarazada para prevenir, y curar si fuera necesario, la aparición de eventuales disturbios.

El embarazo comporta una serie de cambios importantes en el organismo materno, por lo cual es necesario controles específicos por parte de profesionales cualificados y de exámenes periódicos tendentes a valorar el estado de salud de la madre y del feto. En particular, en el caso de que la mujer tenga alguna patología anterior al embarazo, puede ser necesario sustituir o suspender la terapia médica, porque podría tener un efecto negativo para el feto, y/o aconsejar a la mujer que quede embarazada en el momento de disminución de los síntomas de la enfermedad o de control óptimo de la misma, para reducir el riesgo tanto materno como fetal. También es aconsejable que tome ácido fólico, hierro y otros micronutrientes (vitaminas y minerales) ya antes del embarazo. En particular, el recurso previo de tomar ácido fólico reduce en un 50 por ciento los defectos del tubo neural del feto (por ejemplo, la espina bífida).

Pero muchas mujeres en el mundo no solo no logran cumplir estas condiciones mínimas, sino que tampoco pueden evitar trabajos pesados y esfuerzos insostenibles, violencia y estrés. Es evidente que en estas condiciones se encuentran las madres de los países donde la mortalidad es más elevada. Es tarea de las instituciones internacionales adoptar medidas para mejorar estas situaciones, porque solo así puede cuidarse verdaderamente la salud de las mujeres y de los neonatos. Para un gran número de mujeres la maternidad no debería ser un momento de peligro, vivido con temor, sino un valor para todos los seres humanos, objeto de protección y garantía; la maternidad debe ser reconocida como uno de los momentos fundamentales de la existencia humana en el mundo.

Por Chiara Benedetto.

Presidenta del European Board and College of Obstetrics and Gynaecology

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17 de Junio de 2019

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