Aviso

Este sitio usa cookies...
Las cookies son pequeños archivos de texto que nos ayudan a mejorar su experiencia en nuestro sitio Web. Al usar cualquier parte del sitio web, usted acepta el uso de cookies. Encontrará más información acerca de las cookies en las Condiciones de Uso.

Nuestra misión evangélica hacia el mundo

Publicamos la traducción al español de la nota escrita a mano de Pablo VI al cardenal secretario de Estado y a continuación de la carta enviada al Decano del colegio cardenalicio.

La carta aquí unida, dirigida al Señor Cardenal Decano del Sacro Colegio, podrá ser leída por el Señor Cardenal nuestros secretario de Estado y será por él entregada, por los relativos efectos, al mismo Señor Cardenal Decano, en el caso de nuestra enfermedad o de otro grave impedimento, que no nos permita, según las previsiones, por un periodo largo de tiempo, ejercitar con suficiente eficacia nuestro apostólico oficio.

Paulus PP. VI

2 de mayo de 1965.

Reservada

Al Señor Cardenal Decano

del Sacro Colegio

Nos, Pablo VI, por divina Providencia Obispo de Roma y Pontífice de la Iglesia universal, en presencia de la santísima trinidad Padre, hijo y Espíritu Santo — invocado el nombre de Jesucristo, Nuestro Maestro, nuestro Señor y nuestro Salvador, a él debemos todo el amor y todo el servicio a nosotros posibles y de cuya suma potestad pastoral estamos indignamente pero auténticamente revestidos — confiados en la asistencia benigna de María Santísima, de San Juan Bautista y de San José, de San Pedro apóstol, cuyas llaves nos han sido confiadas y de San Pablo apóstol, de quien queremos asumir como ejemplo y protección su nombre, de los Santos y de todos los Ángeles, conscientes de nuestra responsabilidad frente a Dios y lleno el corazón de reverencia y caridad, que nos unen a la santa Iglesia católica, no desmemoriados de la misión evangélica nuestra hacia el mundo,

declaramos:

- en el caso de enfermedad, que se presuma incurable o de larga duración y que nos impida ejercitar suficientemente las funciones de nuestro ministerio apostólico;

- o bien en el caso de que otro grave y prolongado impedimento sea igualmente obstáculo,

de renunciar a nuestro sacro y canónico oficio, tanto como Obispo de Roma como como Jefe de la misma santa Iglesia católica, en las manos del Señor Cardenal Decano del sacro Colegio Cardenalicio, dejando a él, conjuntamente al menos a los Señores Cardenales que están a cargo de los Dicasterios de la Curia Romana y al Cardenal nuestros Vicario para la ciudad de Roma (siempre que se puedan convocar normalmente; y en caso contrario a los Señores Cardenales Jefes de las órdenes del Sacro Colegio), la facultad de aceptar y de hacer operativas estas nuestras dimisiones, que solo el bien superior de la santa Iglesia nos sugiere y al cual imploramos con todo el corazón lo mejor posible de proporcionar, que auspicie nuestra bendición apostólica.

Paulus PP. VI

Datado en Roma, en San Pedro

en el domingo del Buen Pastor, II

después de Pascua, el 2 de mayo de 1965, II

de nuestro Pontificado

EDICIÓN EN PAPEL

 

EN DIRECTO

Plaza De San Pedro

21 de Agosto de 2018

NOTICIAS RELACIONADAS