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No apagar la caridad

· En el mensaje para la Cuaresma ·

Cuando se apaga la caridad y se rechaza el consuelo de Dios, es fácil ceder a la «violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras “certezas”: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas». Lo escribe el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma 2018, centrado en una expresión de Jesús referida en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad se enfriará el amor en la mayoría» (24, 12).

En el texto del mensaje – presentado el martes por la mañana, 6 de febrero, en la oficina de prensa de la Santa Sede – el Pontífice advierte sobre los «falsos profetas» que «como “encantadores de serpientes”, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren». La referencia del Papa es a quien se deja sugestionar por las «lisonjas de un placer» o por la «ilusión del dinero», pero también a quienes ofrecen a los jóvenes «el falso remedio de la droga, de unas relaciones de “usar y tirar”, de ganancias fáciles pero deshonestas», o se dejan cautivar «por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido». Se trata de verdaderos «estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor» y «quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar». Cada uno, por eso, «está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas», reconociendo sin embargo «las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien».

Invitando después a localizar «las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros», Francisco señala sobre todo «la avidez por el dinero», que es «raíz de todos los males». Y recuerda que «la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte».

¿Qué hacer entonces? La sugerencia del Papa es descubrir una vez más «el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno». La primera permite «que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos», la segunda «nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano» — y por tanto debería convertirse en «en un auténtico estilo de vida» permanente para los cristianos — mientras que el tercero «debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer». En conclusión el Pontífice exhorta también este año a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» que «invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística».

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23 de Mayo de 2018

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