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No al odio y a la violencia

· Llamamiento del Papa por Nigeria y República Centroafricana ·

Deseando «que cese cualquier forma de odio y de violencia» el Papa ha devuelto al centro de la escena internacional los ataques a las comunidades cristianas en Nigeria y en la República Centroafricana. Al finalizar la audiencia general del miércoles 9 de agosto el Pontífice hizo un nuevo y sentido llamamiento por «nuestros hermanos y hermanas» de los dos países de África, exhortando a los peregrinos presentes en el Aula Pablo VI a orar por ellos.

«Me he quedado profundamente dolido –declaró– por la masacre sucedida el domingo pasado en Nigeria, dentro de una iglesia, donde fueron asesinadas personas inocentes». De aquí el deseo de que «no se repitan más crímenes tan vergonzosos, perpetrados en lugares de culto, donde los fieles se reúnen para rezar». Y desgraciadamente –añadió al texto preparado – esta mañana ha llegado la noticia de violencias homicidas en la República Centroafricana».

Anteriormente en la catequesis dedicada al tema del perdón divino como motor de esperanza, Francisco destacó cómo Dios «no ha elegido como primera masa para formar su Iglesia a las personas que no se equivocaban nunca». Al contrario, afirmó, «La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perdón de Dios».

Para su reflexión el Pontífice se inspiró en el episodio del Evangelio narrado por Lucas (7, 44.47-50) sobre la reacción indignada de los comensales de Simón el fariseo ante Jesús que perdona a la mujer pecadora inclinada a sus pies. Efectivamente, explicó, «Según la mentalidad del tiempo, entre el santo y el pecador, entre lo puro y lo impuro, la separación debía ser neta», mientras «la actitud de Jesús era diversa».

«Desde los inicios de su ministerio de Galilea –recordó a propósito– Él se acerca a leprosos, a endemoniados, a todos los enfermos y los marginados». Tanto que «que esta simpatía de Jesús por los excluidos, los «intocables», será una de las cosas que más desconcertarán a sus contemporáneos». Porque, añadió, «Jesús, ante el dolor humano siente misericordia; siente compasión». Y es «por ello que Jesús abre los brazos de par en par a los pecadores»: efectivamente Él «ve una posibilidad de resurrección incluso en quien ha acumulado muchas elecciones equivocadas. Jesús siempre está allí, con el corazón abierto; abre de par en par esa misericordia que tiene en el corazón; perdona, abraza, entiende, se acerca».

A veces, señaló el Papa Francisco, «olvidamos que para Jesús no se ha tratado de un amor fácil, a bajo precio», y «estamos acostumbrados a experimentar el perdón de los pecados, quizás demasiado “a buen precio”». En cambio, «deberíamos recordar de vez en cuando cuánto hemos costado al amor de Dios», para no perder la consciencia de que «somos todos pobres pecadores, necesitados de la misericordia de Dios que tiene la fuerza de transformarnos y devolvernos esperanza».

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19 de Agosto de 2017

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