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Mensaje de Auschwitz

· Coloquio con el cardenal Koch sobre la visita del Papa Francisco al campo de concentración ·

«El silencio es un mensaje». Para el cardenal Kurt Koch, presidente de la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo, no hay dudas: la opción del Papa de no hablar en Auschwitz-Birkenau vale más que muchos discursos y que los numerosos escritos producidos para contar el horror del Holocausto. En esta entrevista a «L'Osservatore Romano» el purpurado —que estaba en el séquito pontificio durante la visita de Francisco al campo de concentración nazi con ocasión del viaje a Polonia— recuerda que la «hermana gemela» de la religión es la paz y no la violencia.

En Auschwitz el Papa no habló: ¿qué significado tiene esta opción?

El silencio es un mensaje. Un mensaje bien conocido también por los judíos. Por lo demás, hablar de la horrible situación vivida por millones de hombres y mujeres durante la locura de aquellos años nunca es fácil. Pero es importante estar presentes y rezar. Y el Papa Francisco hizo precisamente eso, permaneciendo en silencio durante la visita al campo de concentración, desde su ingreso, cuando atravesó el portón tristemente conocido con la inscripción «Arbeit macht frei», «El trabajo hace libres».

Usted estaba en el séquito reducido del Pontífice. ¿Qué momentos de la visita a Auschwitz le impresionaron más?

Sobre todo el encuentro con los superviviente y el cordial saludo que se intercambiaron con el Papa. En el patio ubicado junto al bloque 11, donde tenían lugar las ejecuciones, el Pontífice se reunió con cerca de doce judíos supervivientes, el último de los cuales le entregó una candela. Era evidente que también los supervivientes —algunos de ellos con el fular con rayas blancas y azul en el cuello— estaban muy contentos por esta ocasión. Hombres y mujeres muy ancianos, tres de ellos ya habían superado los cien años, que en algunos casos se apoyaban en muletas o bastones para caminar, quisieron ponerse de pie e intercambiar un abrazo con el Pontífice. Luego tuvo lugar la oración del Santo Padre en el muro de la muerte, donde se fusilaba a los prisioneros. Con la misma candela que le había dado poco antes el anciano superviviente, Francisco encendió la lámpara que dejó como regalo en el campo. Y aquí su oración silenciosa, con la cabeza inclinada, fue muy importante.

¿Qué dice Auschwitz a la Europa de hoy, donde se está volviendo a levantar muros y barreras de alambre de púas?

Ante todo quisiera alertar acerca de las nuevas y peligrosas oleadas de antisemitismo. No se debe olvidar lo que el Papa Francisco sigue recordando con fuerza: es imposible ser cristiano y antisemita al mismo tiempo. Esta posición tomada por el Pontífice es muy importante también para los judíos, que consideran su palabra como una palabra con especial autoridad. Volviendo en cambio a la Europa que se está cerrando a los inmigrantes, me recuerda precisamente la trágica situación de los judíos de todo el mundo al final de la segunda guerra mundial. Por ello, cuando los refugiados de hoy encuentran cerradas las puertas del viejo continente, es muy importante que la Unión europea trabaje por una solución común. Y en esta perspectiva también Auschwitz-Birkenau puede dar un gran mensaje.

Gianluca Biccini

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24 de Febrero de 2018

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