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Memoria y futuro

· El Papa Francisco con los abuelos de todo el mundo para la Jornada dedicada a la tercera edad ·

El abrazo a Benedicto XVI y a una pareja de ancianos iraquíes refugiados

«Un pueblo que no protege a los abuelos y no los trata bien no tiene futuro». Al retomar un tema que le interesa de modo especial, el Papa Francisco reafirmó la importancia de los ancianos en la sociedad, porque sin ellos se «pierde la memoria». En el encuentro con el mundo de la tercera edad con ocasión de la Jornada organizada por el Consejo pontificio para la familia, el domingo 28 de septiembre, en la plaza de San Pedro, gestos y palabras del Pontífice ofrecieron un testimonio visible de respeto y amor hacia los ancianos: signicativo, en este contexto, el abrazo del Papa Francisco a Benedicto XVI, presente en el atrio, y a la pareja de iraquíes casados desde hace cincuenta años, padres de diez hijos y abuelos de doce nietos, que ofrecieron su testimonio de cristianos en fuga por violentas persecuciones.

En su discurso el obispo de Roma invitó a los numerosos presentes, llegados de todas partes, a decir «todos juntos un “gracias” especial. Es muy hermoso que hayáis venido aquí hoy: es un don para la Iglesia. Y nosotros os ofrecemos nuestra cercanía, nuestra oración y la ayuda concreta» añadió, destacando que «la violencia en los ancianos es inhumana, como la de los niños. Pero Dios no os abandona, está con vosotros. Con su ayuda sois y seguiréis siendo memoria para vuestro pueblo; y también para nosotros, para la gran familia de Iglesia».

Al respecto el Pontífice destacó cómo los hermanos perseguidos testimonian «que también en las pruebas más difíciles los ancianos que tienen fe son como árboles que siguen dando fruto. Y esto es válido también en las situaciones más ordinarias, donde, sin embargo, pueden existir otras tentaciones, y otras formas de discriminación», continuó refieriéndose a otros problemas de la tercera edad que surgen de los diversos testimonios de los abuelos de todo el mundo que llegaron a la plaza.

El evento se desarrolló en dos momentos. Al momento de fiesta le siguió la misa celebrada por el Papa Francisco, que centró su homilía en la importancia del encuentro entre jóvenes y ancianos: «No hay futuro para el pueblo sin este encuentro entre las generaciones», dijo. Y al final, en el Ángelus, recordó que el domingo próximo dará inicio la asamblea sinodal sobre el tema de la familia, e invitó «a todos, personas y comunidades, a rezar por este importante acontecimiento».

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20 de Octubre de 2019

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