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Mártires de la indiferencia

· En la fiesta de san Biagio, el cardenal Sandri recuerda las persecuciones religiosas en Oriente Medio ·

Una oración por «todos los hermanos y hermanas del Oriente Medio y Cercano que todavía hoy sufren por la violencia, la pobreza causada por las guerras que parecen no querer cesar nunca, pero también por la indiferencia y por la tibieza de la caridad de muchos» fue elevada por el cardenal Leonardo Sandri en la tarde del sábado 3 de febrero.

En la parroquia romana de San Blas y Carlos ai Catinari, su diaconía cardenalicia, el prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales presidió la solemne celebración eucarística para la fiesta del copatrón, recordando «los mártires de ayer y de hoy, aquellos que sufren por motivo de su fe y pertenencia al Señor Jesús; en particular todo el pueblo y la Iglesia armenia», de la que también en santo obispo de Sebaste era hijo.

Por segundo año consecutivo la misa tuvo lugar en el pequeño salón anexo al antiguo convento, ya que, desde el terremoto que golpeó el centro de Italia en el verano de 2016, la Iglesia está cerrada por indisponibilidad. Al finalizar el rito – en el que participaron fieles y presbíteros de las iglesias cercanas y rectorías, además del superior general de los barnabitas, a los cuales está confiada la comunidad – el párroco Giovanni Villa anunció que dentro de poco empezarán las inspecciones técnicas para establecer las intervenciones de restauración y consolidación del edificio.

En la homilía, el purpurado, después de haber recordado cómo la Iglesia invoca la intercesión de san Blas para que los creyentes sean «liberados de todo mal de la garganta y de la vida», se detuvo en la importancia del martirio en la fe cristiana: «Las violencias y las persecuciones sufridas - ha explicado – están en los ojos de la mentalidad común como una derrota y un dolor inútil, pero Dios en su sabiduría recoger cada gota de su sangre y de su sudor, y la transforma en fecundidad». De aquí el encomendar al obispo mártir la necesidad que tiene hoy el mundo «de diálogo, de acogida, de renovado compromiso por la paz y la justicia», para que estas últimas lleguen a «todos, sobre todo a los que más sufren e son indefensos».

Además el cardenal Sandri dirigió un pensamiento particular al mundo de los jóvenes: «El Santo Padre – dijo – ha convocado la asamblea general del Sínodo de los obispos para el próximo mes de octubre, llamándonos a realizar un discernimiento sobre esta parte preciosa de la comunidad cristiana, y poco antes de Pascua reunirá a una representación de jóvenes de todo el mundo para continuar la obra de escucha iniciada en las diócesis». De aquí la exhortación a rezar para «que estas etapas de la vida de la Iglesia ayuden a nuestros chicos a encontrar ocasiones para estar con el Señor».

Y a la realidad juvenil el purpurado había mirado también el día antes, viernes 2 de febrero, fiesta de la Presentación, cuando en la iglesia romana de San Lorenzo en Dámaso presidió la profesión perpetua de un grupo de religiosas de la orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida. «Cuidad con particular atención cada encuentro con los jóvenes de nuestro tiempo, porque también a través de vuestro testimonio pueda encenderse en ellos la esperanza y el deseo de una pertenencia cada vez más profunda en Cristo y, en él, servir a la humanidad» aconsejó a las nuevas hermanas Dona, Germinda, Giustina, Simeona, Marianna y Michelina. «Estoy seguro que en ellos – aseguró – encontraréis los “aliados” para la pasión de la unidad entre todos los discípulos del Señor que es uno de los rasgos de la espiritualidad» brigidina, según el carisma de la fundadora santa María Isabel Hesselblad.

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19 de Noviembre de 2018

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