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Mariposa no se nace

· Más de quince millones de personas han visto en la red el cortometraje «The Butterfly Circus» de Joshua y Rebekah Weigel ·

Los billetes para El Circo de la mariposa no se compran pero se pueden recibir como regalo; es el empresario quien va en busca de sus artistas y los convence a formar parte de su compañía, y no al revés. No son las únicas rarezas del caravasar itinerante colorido y alegre guiado por el señor Méndez, en el que se pueden exhibir acróbatas octogenarios  (Poppy, un artista del cast, es el de mayor edad de los trapecistas vivos) pero están prohibidos los tradicionales números vulgares, como la mujer cañón, la muchacha barbuda, el hombre más tatuado el mundo, las gemelas siamesas y todas las «bromas de la naturaleza a las que Dios dio la espalda», como grita el pregonero del circo de la competencia.  «No hay nada de divertido en mostrar los defectos de los hombres», explica el señor Méndez mientras trajina en la cocina  (enésima rareza: el propietario de un circo cocina para sus empleados); Méndez quiere que sus hombres sean fuertes y felices, capaces de librarse de toda cadena, como Otto (Doug Jones) que se exhibe en números estilo Houdinì, o capaces de volar a veinte metros de tierra sin esfuerzo aparente, como Ana (Lexi Pearl), la reina del aire. Hay lugar también para Will, que no tiene ni piernas ni brazos, pero puede afrontar y vencer el miedo de sumergirse en el infinito misterio de la vida, en las aguas de un río, o en una cisterna puesta cincuenta metros más abajo en el número más emocionante del espectáculo. Descubriendo que mariposa se nace, no se hace (y nunca por sí mismo).

A dos años de su realización, el cortometraje The Butterfly Circus , escrito y dirigido por Joshua y Rebekah Weigel, ha recibido muchos premios  (entre ellos el Best of Show , el Best Short Film and Audience Favorite , y The First- Ever Clint Eastwood Filmmaker Award ) y lo han visto más de quince millones de personas en todo el mundo, se ha difundido en las redes sociales y los blogs, y también mediante el pasapalabra por correo electrónico. El título evoca la lenta, prodigiosa transformación del gusano en crisálida,  y de la crisálida en una perfecta, simétrica arquitectura iridiscente capaz de elevarse de la tierra y alzar el vuelo, pero también el que los científicos llaman efecto mariposa (un leve aleteo puede provocar un ciclón a miles de kilómetros de distancia), la ley típica de los sistemas complejos según la cual una  variable infinitesimal —como un simple “sí” a la propuesta de trabajo del propietario de un circo —puede llevar con el tiempo a resultados imprevistos, muy lejanos de la condiciones iniciales.

Un cambio análogo —imprevisto, radical, absolutamente injustificado por las circunstancias más o menos favorables que se encuentran al atravesar— lo han experimentado en su vida también los dos protagonistas, Eduardo Verástegui (Méndez en The Butterfly Circus , actor, cantante, bailarín y estrella de la televisión en América Latina) y Nick Vujicic, que en el cortometraje interpreta al inválido Will, encontrando «la incesante maravilla» del amor de Dios. Afectados ambos, unos años antes, por el mismo  “efecto mariposa”, las respuestas de Eduardo y de Nick, en las entrevistas, se parecen mucho.

«Mi padre — narra Vujicic en un vídeo difundido en internet— salió gritando de la habitación donde mi mamá acababa de dar a luz: ¡a mi hijo le falta un brazo! Cuando se encontró con el médico, la noticia fue peor aún: a su hijo le faltan también las piernas. A las personas con quienes me encuentro les digo siempre: no se aliviará tu sufrimiento por saber que alguien sufre más que tú; es un truco que no funciona. Yo, provisionalmente, en esta vida no tengo piernas ni brazos, pero soy hijo de Dios, me siento amado. Y puedo decir a todos qué es lo único que llena de verdad el corazón».

Del mismo modo, a la clásica pregunta «¿proyectos para el futuro?», Eduardo Verástegui responde «quisiera amar más y juzgar menos a los demás,  perdonar más y quejarme menos», desconcertando a los periodistas. Y redobla la dosis añadiendo que es hermoso recitar en una película o grabar un álbum, pero el deseo de compartir el regalo recibido, después del encuentro  con el amor de Dios, tiene la precedencia sobre todo, porque «Tu gracia vale más que la vida», como reza el Salmo 62 y grita la mirada alegre y luminosa de Nick Vujicic.

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23 de Mayo de 2018

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