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​Las cruces de la humanidad

· Oración del Papa Francisco al final del Via crucis en el Coliseo ·

La cruz de Cristo está impresa hoy en los muchos rostros del sufrimiento y de la miseria del hombre. A esa cruz —«símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria»— el Papa Francisco dirigió su mirada al término del Via crucis que presidió en el Coliseo, el 25 de marzo por la noche,Viernes santo.

Al final de las catorce estaciones, caracterizadas por las meditaciones escritas por el cardenal Gualtiero Bassetti, el Papa recitó una oración larga e intensa que él mismo compuso. Un grito de dolor y una denuncia de las tragedias que hieren a la humanidad, dejando en el corazón de nuestro tiempo el signo aún vivo de la cruz de Cristo.

En su invocación Francisco se hizo eco del drama de muchos hermanos y hermanas «asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame». El Papa dio voz a la angustia de los «niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos». Evocó la imagen inquietante del Mediterráneo y del Egeo « convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada». También se refirió a los fundamentalismos y al terrorismo «de los seguidores de cierta religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar su inaudita violencia». Y condenó el cinismo de los poderosos y de los vendedores de armas «que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos».

Con un marcado acento de esperanza, el Pontífice rezó por los numerosos testigos del amor y de la justicia que trabajan por el bien de la Iglesia y del mundo. Y concluyó recordando que «el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche».

Oración del Papa

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18 de Agosto de 2017

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