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Laicidad amistosa y colaborativa

· Durante la visita al Quirinale el Papa reitera las excelentes relaciones entre Estado e Iglesia en Italia ·

Terrorismo, refugiados, trabajo y familia al centro de las preocupaciones comunes

Una «laicidad, no hostil y conflictiva, sino amistosa y colaboradora», en la rigurosa distinción de las competencias propias de las instituciones políticas por un lado y de las religiosas por el otro». Es este el espíritu con el cual Estado e Iglesia en Italia trabajan comprometiéndose en «la recíproca colaboración para la promoción del hombre y el bien del país». Un espíritu que la visita oficial cumplida por el Papa al presidente de la República, durante la mañana del sábado 10 de junio, ha contribuido a reiterar de manera significativa. Confirmando –como observó el Pontífice en su discurso– el «excelente estado de las relaciones» entre las dos instituciones, «en beneficio del individuo y de toda la comunidad nacional».

En alusión a las palabras de bienvenido de Sergio Mattarella –que le recibió expresando un especial agradecimiento a la «Iglesia católica por su incansable acción, junto a las instituciones nacionales en la más amplia reafirmación de los valores de justicia, equidad, apertura y tolerancia sobre los cuales se funda la República» – Francisco dijo que se mirase a Italia «con esperanza». Y aun señalando la necesidad de «hacer frente a una serie de problemas y riesgos de naturaleza diversa», cuales el terrorismo, el fenómeno migratorio, el desempleo juvenil, el malestar social de las familias, reconoció la «la generosidad activa de sus ciudadanos y el esfuerzo de sus instituciones», gracias a las cuales el país es capaz de «transformar estos retos en ocasiones de crecimiento y en nuevas oportunidades».

En particular el Pontífice tuvo en cuenta la generosidad de Italia en la acogida de refugiados y respecto a la labor realizada «en favor de la paz, del mantenimiento de la seguridad y de la cooperación entre estados». A propósito del «vasto y complicado fenómeno migratorio», Francisco reafirmó la urgencia de «una amplia e incisiva cooperación internacional». Mientras respecto a la emergencia trabajo, invocó «una alianza de sinergias e iniciativas para que los recursos financieros se pongan al servicio de este objetivo de gran importancia y valor social y no sean desviadas y dispersadas en inversiones en prevalencia especulativas». Por parte del Papa también una llamada en favor de «una política activamente comprometida en favor de la familia» y la invitación para «fortalecer los vínculos entre la gente y las instituciones»: porque –explicó– solo de «un paciente y humilde trabajo por el bien común» por parte de los responsables de la cosa pública «se desarrolla la verdadera democracia».

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20 de Octubre de 2019

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