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La usura estrangula y mata

· ·El Pontífice denuncia el fenómeno e invoca iniciativas de prevención ·

La usura es una «plaga» que «humilla y asesina». Es la fuerte denuncia al centro del discurso dirigido por el Papa a los miembros de la Consulta nacional antiusura, recibidos en audiencia el sábado por la mañana, 3 de febrero en la Sala Clementina.

Recordando que veinticinco mil familias han sido salvadas hasta ahora de las garras del crédito usurero gracias al trabajo de la Consulta, el Pontífice insistió en la necesidad de prevención para sustraer «de la patología de la deuda hecha por subsistencia o para salvar la empresa». Una prevención que parta, sobre todo, del redescubrimiento de un estilo de vida sobrio y de la recuperación de «mentalidad basada en la legalidad y la honestidad, en los individuos y en las instituciones».

Para Francisco «La dignidad humana, la ética, la solidaridad y el bien común deberían estar siempre en el centro de las políticas económicas de las instituciones públicas». De las cuales, subrayó, «De ellas se espera que desincentiven, con medidas apropiadas, los instrumentos que, directa o indirectamente, son causa de usura, como el juego de azar».

La usura, por lo tanto es «un pecado grave» porque «mata la vida, pisotea la dignidad de las personas, es vehículo de corrupción y obstaculiza el bien común». Pero también porque «Debilita también los fundamentos sociales y económicos de un país». De hecho, explicó el Papa, «con tantos pobres, tantas familias endeudadas, tantas víctimas de delitos graves y tantas personas corruptas, ningún país puede programar una seria recuperación económica y ni siquiera sentirse seguro». De ahí, el auspicio de que «el Señor nos inspire y sustente las autoridades públicas, con el fin de que las personas y las familias puedan disfrutar de los beneficios de ley como cualquier otra realidad económica» y «que inspire y sustente a los responsables del sistema bancario, para que vigilen la calidad ética de las actividades de los institutos de crédito».

Rellamando los episodios evangélicos de Zaqueo y de la conversión de san Mateo, el Pontífice concluyó cpn un llamamiento «por un nuevo humanismo económico, que ponga fin a la economía de la exclusión y de la falta de equidad».

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13 de Noviembre de 2018

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