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La idea de Joaquín

· El compromiso de un joven de dieciocho años creador de prótesis gratuitas ·

Joaquín Vergara tiene 18 años y, como asegura en su perfil en las redes sociales, su motivación más grande en la vida es ayudar a los demás. Seguramente la noticia no aparecerá en las primeras páginas de los periódicos y no abrirá los informativos, aunque si debería, dado que Joaquín Vergara se dedica a fabricar prótesis gratuitas para las personas que lo necesitan, sobre todo para niños y adultos sin manos. En su cuenta en Twitter ha publicado un vídeo que ha superado los dos millones de visualizaciones, donde explica su iniciativa, «para así poder llegar a más casos y que a las personas que les falte alguna mano se puedan poner en contacto conmigo».

Para los sociólogos, Joaquín forma parte de la llamada «Generazión z», el grupo demográfico nacido entre 1994 y 2010 y que representa el 25’9% de la población mundial. Son esos jóvenes nacidos o crecidos en plena recesión y en un mundo con índices de desempleo enormes. Será quizá por esto que, cuando a su casa llegaron dos impresoras 3d, Joaquín supo utilizarlas de la mejor forma posible, donde un rostro humano a la solidaridad en tiempos de crisis. Para este adolescente argentino, que vive en un pueblo cerca de Mendonza, a casi 900 kilómetros de Buenos Aires, poder resolver, incluso si solo en parte, la vida de las personas, se ha convertido en la preocupación principal.

Después de haber examinado y estudiado el caso, Joaquín analiza el tipo de prótesis más adecuada para cada persona, «pero para realizar es necesario que cada uno envíe antes una foto, no me gusta generar falsas expectativas. Por eso, observando la foto, me aseguro de que sea posible fabricar la prótesis» afirma el joven estudiante. Sobre todo en los países latinoamericanos, las prótesis producidas industrialmente pueden costar miles de dólares y están por tanto fuera del alcance de muchas personas que las necesitan. Sin embargo el precio de los materiales utilizados para hacer una prótesis con una impresora 3d gira en torno a los 20 dólares.

Como explica Joaquín, el material se compra en Buenos Aries o se pide por internet, después «se elaboran los files, se hace el diseño y se imprime; por ahora estoy produciendo solo manos». El material que utiliza es un plástico conocido como pla, un derivado del maíz, que no es tóxico y es completamente reciclado. La prótesis es «absolutamente funcional». Con esta los dedos se pueden mover y se cierran con las articulaciones de la muñeca. «Permite agarrar objetos, no es del todo precisa, pero consiente acompañar mucho a la otra mano», añade el estudiante. Aunque no sea tan exacta ni perfecta como otras que se encuentran en el mercado, sus seguidores le dan las gracias por su trabajo dado que las nuevas manos permiten a los pacientes conducir una «vida nueva». En pocos días ya ha recibido dos mil peticiones y por eso Joaquín ha pedido al alcalde de su pueblo, General Alvear, ayudarle y poner a su disposición un laboratorio con impresoras y técnicos municipales del «Programa para las escuelas Avear Imprime», para poder satisfacer las peticiones futuras. Por ahora Vergara está trabajando en cinco prótesis y asegura que tendrá presente a todas las personas que están tratando de contactarlo. «No sé si podré ocuparme de todos, ya que me escribe gente de todas las partes del mundo, pero haré todo lo que esté en mi poder y lo más rápido posible». Para realizar una mano, el joven necesita unas 25 horas.

La familia representa para él un punto de referencia y sus padres, Horacio y Patricia, lo apoyan incondicionalmente. Como muchos jóvenes de su generación, Joaquín es pragmático y el mundo, así como se lo han dejado las generaciones pasadas, no le parece un lugar habitable. Ninguna generación es monolítica y esa «z» no es la excepción. Aún así su educación, las expectativas y el acceso a la tecnología han creado una gama de actitudes y de comportamientos que representa un desafío para los sociólogos. Esta generación tiene en sus manos los conocimientos y el peso de la realidad, quiere mejorarla, se siente protagonista y busca soluciones. No le basta un contexto social dominado por lo virtual, necesita encuentros reales con personas, diálogos cara a cara. El encuentro personal es hoy decisivo para la aventura de la vida de los jóvenes, rodeados a menudo por padres distantes y educadores poco atentos. Hay dos ámbitos que están cambiando actualmente la cultura de los jóvenes: el tecnológico y el social. Las estadísticas son claras. La «Generación z» puede ofrecer muchas contribuciones, pero el desafío será conciliar esta velocidad con una realidad que todavía va demasiado lenta y que no se adapta a realidades horizontales y participativas, como el valor de la inteligencia colectiva y de la innovación social. Serán estos jóvenes los verdaderos protagonistas del importante encuentro de la Iglesia universal durante el Sínodo de los jóvenes del próximo mes de octubre. El mundo juvenil llama a la Iglesia a un desafío particular. Es necesario interesarse por los jóvenes a través de una pastoral renovada, más dinámica, con propuestas creativas. El tema de la escucha es fundamental. Por eso el Papa Francisco exhorta tanto a aprender a escuchar, y no solo a dictar o a decir.

de Silvina Pérez

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20 de Octubre de 2018

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